La ciencia, el experto y las redes sociales

Un territorio marcado por alta amenaza sísmica, requiere de información certera y la voz de la experiencia científica que se hace indispensable para desarmar las pseudonoticias que se propagan tras un desastre en las redes.

Una trayectoria de 40 años en el ejercicio profesional, le permite al ingeniero geólogo Ricardo Arturo Méndez Fajury hablar con propiedad sobre terrenos y movimientos telúricos. Méndez Fajury es egresado de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín y miembro fundador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales.

A través del análisis de la estructura profunda de la tierra, la interacción de las cordilleras y la física de las ondas, el especialista explica por qué Pereira y sus alrededores experimentan los temblores de formas tan diversas y recuerda que comprender la Geología es el primer paso indispensable para construir una verdadera cultura de la prevención.

La precisión técnica

Ingeniero, empecemos por resolver un error técnico muy común en el que solemos caer los periodistas y la ciudadanía. ¿Por qué es incorrecto decir que un sismo tuvo X grados en la escala de Richter? «Es un error que quedó porque así se nos dio a conocer hace décadas. La escala de Richter dejó de utilizarse en sentido estricto porque tenía dos limitantes muy grandes; la primera, hablaba de grados y estos solamente se utilizan para medir temperaturas; no se pueden usar para la magnitud de un sismo; la segunda limitante, su tope superior, la escala original iba de uno a ocho y no contemplaba que la tierra pudiera mostrar sismos mayores. Por eso, los expertos a nivel mundial decidieron retirar ese nombre y hoy la llamamos escala magnitud de Momentum que se rige por fórmulas matemáticas y es una escala ilimitada. Aunque un sismo de magnitud 10 sea casi imposible, la naturaleza siempre nos está demostrando que pueden ocurrir cosas insospechadas».

Redes y desinformación

Existe una creencia muy arraigada en Pereira y cada vez se extiende más en redes sociales, difundiendo a la quebrada Egoyá como una especie de canalizadora de energía o culpable de que los temblores se sientan con más fuerza en ciertos sectores. ¿Qué sustento geológico tiene esta idea? «La influencia de la quebrada la planteamos nosotros desde el Servicio Geológico Colombiano cuando evaluamos el sismo de febrero de 1995, en ese estudio mostramos que la afectación física de los edificios se concentró a lo largo de Egoyá, sin superar las barreras laterales ni llegar al centro de la ciudad. Eso se quedó grabado en la mentalidad de la gente y siempre se busca señalar a la quebrada como la culpable. Estar en ese sector puede influir por las características del suelo, pero afirmar que la quebrada es una difusora o propagadora de la onda sísmica como causa principal es algo que científicamente debemos descartar».

La complejidad de las cordilleras

Al analizar el territorio de Risaralda, el Valle y el Chocó, ¿qué dinámicas geológicas profundas determinaron la propagación del reciente sismo en comparación con tragedias pasadas como la de 1999? «A diferencia del terremoto de Armenia en 1999, que fue un sismo muy superficial causado por la ruptura de una falla local, el sismo del 10 de agosto tiene una naturaleza distinta. Para mí, proviene de la misma fuente que originó el terremoto del 23 de noviembre de 1979. Ese año, sin las redes de monitoreo actuales, el epicentro se localizó en El Cairo, y este último se ubicó en San José del Palmar, en línea recta son muy pocos kilómetros de diferencia y a profundidades similares. Lo que se olvida con frecuencia, incluso a los mismos geólogos, es que la Cordillera Occidental tiene una composición geológica radicalmente diferente a la Cordillera Central. Además, en medio tenemos un valle intercordillerano con una mezcla de cuerpos rocosos formados especialmente en los últimos 60 millones de años. Al ser rocas de distinta naturaleza, la velocidad y la forma en que se difunde la onda sísmica varían. La onda se va reflejando y refractando a medida que choca con estos diferentes cuerpos subterráneos en los primeros 100 kilómetros de profundidad».

¿Un megaterremoto?

Por redes también se difundió desde el mismo 10 de agosto, que este terremoto era el predecesor de un megaterremoto, tipo ‘Big One’, el temido de la falla de San Andrés. “Esa falla es un riesgo latente para Estados Unidos, y se supone que ellos están preparados para afrontarlo, ojalá aquí hiciéramos la décima parte de esa preparación”.

¿Nos puede alcanzar? “No, pero ese sismo (si es que algún día ocurre) alcanzaríamos a sentirlo sin consecuencias”.

Los terremotos de Venezuela y Colombia, ¿pueden despertar esa falla? “¡No! No tienen nada que ver, hay muchas placas de por medio”.

Evolución de la sismo resistencia

El primer código en Colombia nació en la Universidad Nacional (sede Manizales), tras el sismo de 1979, cobrando urgencia nacional con la destrucción de Popayán en 1983. El código se actualizó en 1998 y 2010 con decretos de obligatorio cumplimiento, muchas edificaciones de más de 50 años no cumplen con estas normas y quedó bajo responsabilidad ética del constructor su aplicación rigurosa.

«Lamento que por disputas políticas entre administraciones locales se haya desmantelado la Red Sismológica Regional del eje cafetero, norte del Tolima y el Valle del Cauca, la cual acumulaba datos valiosos para conocer la sismicidad local».

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