El perfil del nuevo consumidor

Uno de los aspectos que más va a modificar los hábitos de consumo es, sin duda, la crisis económica. La disminución de los ingresos convierte la relación entre calidad y precio en el principal factor de compra para seis de cada diez consumidores a nivel global.

¿Cómo puede el sector consumo adaptarse al impacto desigual del Covid-19? ¿Existe alguna certeza en un periodo marcado por la incertidumbre? Pese a la complejidad del entorno, se observan tendencias que pueden ayudar.

Conocer y comprender la evolución del consumidor y distinguir qué cambios en su comportamiento son cruciales y cuáles estructurales es imprescindible para adaptar los modelos de negocio y conseguir, no solo garantizar la continuidad, sino incluso crecer en la nueva realidad.

De este modo, disponer de los datos que permiten dibujar el nuevo perfil del consumidor y la puesta en marcha de medidas para garantizar que la experiencia responde a sus necesidades requiere de un importante esfuerzo, especialmente en las compañías con presencia en numerosos países.

La confianza en tiempos inciertos

Si la confianza y la transparencia del sector consumo ya contaban con una gran exigencia por parte de consumidores, grupos de interés e incluso los propios empleados en los últimos años, la pandemia la ha aumentado de forma exponencial. Cuestiones como la respuesta de las compañías al virus, su propósito o la transparencia en su información financiera para trasladar a los mercados la realidad del impacto del Covid-19 en su negocio determinarán en buena medida sus resultados en el medio plazo.

Sin duda, los responsables de elaborar la información financiera se enfrentan este año a un esfuerzo adicional, conociendo todas las recomendaciones y actualizaciones emitidas por los organismos reguladores.

Uno de los efectos más relevantes de la crisis ha sido la ampliación de los rangos de edad que se convierten en usuarios digitales, con la incorporación de los no nativos.

Cadenas de suministro

La resiliencia de las cadenas de suministro se ha visto puesta a prueba durante la pandemia. Especialmente en las compañías fuertemente internacionalizadas, con proveedores distribuidos en numerosos países que han ido sufriendo las consecuencias del virus en distintos periodos y en diferente escala.

Disponer de una cadena de suministro rígida y falta de confianza con proveedores reducirá mucho la capacidad de reacción ante posibles rebrotes. Es una de las principales lecciones aprendidas: las empresas deben evaluar la adaptabilidad de su cadena de suministro y logística para evitar posibles shocks y garantizar la continuidad de la actividad.

Reinventar la tienda física

De otorgar experiencias diferenciales, que permitieran a los consumidores disfrutar de más tiempo en la tienda física, a las medidas de seguridad como principal reclamo. El cierre de las tiendas físicas en el periodo del confinamiento ha puesto sobre la mesa la necesidad de reinventar de nuevo las tiendas físicas, que ya afrontaban un periodo complejo antes de la llegada del Covid-19 como consecuencia del aumento de las compras online.

Canales digitales

El impulso de los canales digitales ya venía siendo una de las claves de la estrategia de las compañías del sector consumo en los últimos años. No obstante, el confinamiento de la población para limitar la expansión de la pandemia ha supuesto un acelerador sin precedentes de las plataformas digitales. Los consumidores han comprado, contratado servicios e interactuado con las compañías de forma digital más que nunca en los últimos meses, y es una tendencia que ha venido para quedarse.

Impacto psicológico

La pandemia ha hecho de la seguridad personal el factor de compra que más ha crecido. Garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad, tanto en desinfección como distancia en tiendas físicas, será imprescindible para los consumidores preocupados por su salud y la seguridad sanitaria.

Compartir