¿Sirve la cantaleta para alcanzar logros laborales?

A estas alturas parece casi un hecho científico que la cantaleta no sirve para nada. De hecho, “cantaleta” es un término casi despectivo. Originalmente, “cantaleta” se define como “ruido, confusión de voces e instrumentos”.

Ante la pregunta que si la cantaleta es buena o mala, la respuesta en la mayoría de los casos será “Es mala”. Pero, ¿es posible siquiera echarle cantaleta a sus empleados? La respuesta es que sí, es posible, y es bastante común de hecho. Pero un empleado rara vez volteará los ojos o chasqueará la lengua para dejarte saber que no le interesa lo que le dices. De manera que si quieres saber si te está pasando, debes evaluar la manera en la que reprendes.

¿Qué la convierte en cantaleta?

¿Qué hace que un regaño se vuelva “cansón”? Primero cabe aclarar que las reprimendas no son necesariamente malas o buenas. Dependiendo de cómo lo haga, puede lograr grandes cambios en las personas. Puede hacer que se den cuenta de un error que han estado cometiendo toda su vida. O puede hacer que se den cuenta de que no les cae tan bien como pensaban, y que su empresa no es la indicada.

Si se pone a contar anécdotas que difícilmente vienen al caso, se lamenta de su propia suerte, o si no hace más que enfocarse demasiado en los problemas, sin pedir soluciones, la gente dejará de ponerle atención, descartará todo lo que diga como “cantaleta” (aunque tenga razón), y no le hará caso.

Cultive una cultura de soluciones y tendrá mucho menos trabajo en sus hombros, mucho mayor eficiencia en su empresa, y muchísimo más respeto de los colaboradores.

¿Por qué no funciona la cantaleta?

La razón detrás de esto recae en un concepto sencillo, y es el auto determinismo. A las personas les gusta tener control sobre lo que hacen, y esto se puede volver un impulso irracional. El niño que insiste en comer barro después de que se le regañe lo hace precisamente para demostrar que él tiene el control. Por supuesto, si obtiene el respeto de alguien, esa persona puede decidir que va a escucharle, y esto es a lo que debería llegar.

Pero si está comentándole un problema a alguien que no está de acuerdo con usted, es posible que, inconscientemente, esta persona vuelva a cometer el mismo error (a menudo subconscientemente) solo para demostrarle que él tiene control sobre sus acciones, no usted precisamente.

¿Cómo asegurarse de resolver el problema internamente en la empresa?

Si quiere que sus colaboradores se lo tomen en serio cuando les pida mejores resultados, o señale las fallas en su trabajo que están poniendo en riesgo a su empresa, hay un par de normas que suelen funcionar muy bien.

1 – No le de vueltas al asunto. Naturalmente, nadie disfruta que le recalquen una y otra vez sus errores con explicaciones e historietas. Si hay un problema, pregúntale al que lo causó si entiende cuál es. Si le dice que sí, no le explique porqué es un problema, o porqué debería tener cuidado. Si no entiende, explíquele brevemente, hasta que la otra persona de señal de captar el asunto, e inmediatamente enfóquese en algo bueno: pida soluciones. No siga explicando.

Si al reprender a alguien lo denigra o humillas, si lo insulta, o si actúa con furia desproporcional al problema (o furia en general), lo único que ganará serán puestos vacantes en su empresa, y el apodo de “cascarrabias”.

2 – Si tiende a ponerse emocional, evítelo. Respire, apártese del problema, salga a dar un paseo o simplemente enciérrese en su oficina (o en el baño, incluso) por el tiempo que sea necesario hasta que pueda pensar sin apretar los puños. El enojo solo produce malentendidos y más enojo.

3 – Las soluciones son lo que vale. No se centre en el problema. Si las propuestas que le dan no funcionan bien, o no solucionan todo, pida que las cambien un poco, o compleméntelas si es necesario. Pero no gire alrededor de los daños y dificultades. Sé sencillo: “¿Entiende? De acuerdo. ¿Qué va a hacer al respecto?”.

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