Los buenos hábitos que dejó el COVID-19 en la sociedad

Por: Jessica Ceballos Rangel

Vale la pena como sociedad reconocer que la pandemia que se tomó al mundo entero, dejó cambios significativos en la forma de llevar la vida, de actuar y pensar. Son diversos factores los que se puede evaluar y evidenciar, desde aspectos personales y colectivos, desde la creatividad y la reinvención.

En esta edición especial en la que se unen todos los medios de comunicación del país, El Diario da cuenta de ciertos hábitos y aspectos que alteraron los estilos de vida de personas y familias enteres, quienes en medio del confinamiento e incertidumbre por el COVID-19, se vieron obligadas a cambiar su cotidianidad y el ejercicio profesional y de estudio. 

Estos son algunos de los hábitos

* Uso de la tecnología: se volvió parte del común el uso constante de equipos tecnológicos que antes simplemente se veían para hacer parte del trabajo o estudio. Pero el uso de los dispositivos móviles, programas, aplicaciones, videollamadas y llamadas, incrementaron exponencialmente, y llegaron para quedarse. El ámbito comunicativo superó las barreras llevando a niños, jóvenes y adultos a una permanente conexión y relación a pesar de la distancia.

* Cultura del ahorro: una de las enseñanzas que ha traído el aislamiento preventivo obligatorio es el ahorro, quienes continuaron sus labores desde casa y por fortuna han recibido sus sueldos, han notado el ahorro puesto que hay gasto en compras de artículos, comida, transporte, entre otros gastos necesarios e innecesarios, Muchos han optado por ahorrar para así salir de deudas y así promover la cultura del ahorro. El virus que llevó al confinamiento dio paso a que las entradas de dinero se retuvieran por ciertos periodos pues no se podía salir para así evitar el contagio.

* Teletrabajo y telestudio: lejos de pensar que las casas se fueran a convertir en oficinas u aulas de clases, estás actividades han dejado grandes aprendizajes en la vida de los implicados y sus familias. Se evidenció que aunque no es fácil y para ello se necesitan ciertas herramientas y unas buenas condiciones, si es posible ejercer desde casa y aprender desde los hogares.

* Autocuidado: este sí que se ha convertido en un aspecto fundamental en la vida de las personas. No menos importante pero si clave para combatir el virus, un acto, pensamiento y deseo de protección que ha llevado a las personas a ser más cuidadosos con el aseo personal y permanente, siendo conscientes de la importancia de lavarse las manos constantemente y estornudar tapando su boca con el brazo y no hacerlo de manera arbitraria en espacios abiertos y con personas presentes.

Es válido analizar las cosas buenas que trajo este virus a la humanidad, es fundamental poner en práctica lo aprendido durante el confinamiento, deberán perdurar las cosas positivas y los buenos hábitos.

* Conciencia ambiental: este tema tan recurrente hoy día y del cual se venía insistiendo muchos años atrás sin imaginar que esta pandemia llegaría, es un aspecto crucial que cobró relevancia los últimos meses puesto que el virus dejó a la luz pública el grave daño ambiental que los humanos han hecho a los recursos naturales. Daños irreversibles que actualmente tocan las fibras de miles de personas que procuran trabajar y concienciar, esperando que dicho pensamiento perdure.

* Unión familiar: sin duda alguna estar «encerrados» ha permitido que las familias encuentren momentos de reflexión, conversación y entretenimiento que ha logrado una mayor unión y compresión de situaciones del pasado. Se ha evidenciado que la distancia de cierta medida «acorta» las relaciones, la permanente comunicación ha llevado al perdón y a entender lo valioso que es la familia en la vida de los seres humanos.

* Acceso a la información: el fácil acceso a esta fue crucial para el conocimiento al detalle del COVID-19, aunque ha habido saturación de la información y noticias falsas, vale la pena destacar que el acceso a los informes puso en alerta a muchas naciones, hecho que años atrás hubiese sido más complejo.

Una de las lecciones que evidenció el COVID-19 es que igualó a los seres humanos, el virus no discriminó entre altos y bajos, ricos o pobres, famosos o no famosos, mestizos o afrodescendientes, niños o adultos mayores, mujeres u hombres.

* La solidaridad humana: quedó plasmado que son muchas las personas de buen corazón que han extendido la mano a familiares y no familiares haciendo donaciones y dando un apoyo económico a quienes han tenido dificultades para sobrellevar la crisis sanitaria. Un acto de valor y solidaridad con los demás sin recibir nada a cambio y siendo conscientes de la difícil situación.

* Reinvención de las empresas: este ha sido un acto recurrente a nivel local, nacional y mundial. Grandes, medianas y pequeñas empresas han tenido que repensar los servicios y el quehacer empresarial y comercial para no cerrar sus puertas y así sobrevivir ante la crisis. Por ello se hacen merecedoras de un reconocimiento al empuje, constancia y compromiso con sus colaboradores y sus públicos objetivos. Cambios y acciones que las ha llevado a innovar de la mano de la creatividad pensando siempre en satisfacer las necesidades de los clientes y/o usuario, seguidores y consumidores.