Consejos para prevenir conflictos en el espacio de trabajo

En ocasiones la convivencia genera conflictos. Aunque algunos no sean previsibles, la mayoría pueden ser fácilmente identificados y prevenidos.

La confrontación es inevitable entre compañeros y directivos, pues en un grupo de personas cada cual tiene sus propias expectativas, fuentes de estrés, necesidades, emociones, pensamientos.

Un buen líder sabe identificar los conflictos, actuar de mediador, tomar decisiones y lo más importante: desarrollar estrategias de prevención.

Estos temas que poco se abordan pueden ser muy útiles para todas las empresas del Departamento de Risaralda, sin importar tamaño, sector, si ofrece productos o servicios. Lo más importante es poder brindar una estabilidad en las jornadas laborales, en el compromiso y entusiasmo de los colaboradores, lo cual se verá fuertemente reflejado en el crecimiento, ganancias, alcance e incidencia de las compañías. Vale anotar, que hoy en día el fortalecimiento de las empresas se basa fundamentalmente en el trabajo que realiza el departamento de Recursos Humanos, lo cual exterioriza en buena medida y dependiendo del trabajo interno, a clientes directos e indirectos.

La comunicación interna evita conflictos en el trabajo

Cada trabajador debe tener claras sus funciones, responsabilidades y metas. Es muy significativo que tengan claro lo que se espera de ellos pues de otra manera surgen conflictos cuando hay que buscar responsables.

Los aspectos negativos también deben comunicarse efectivamente. Hay que ser abiertos y claros, sobre todo cuando las cosas no están bien para el departamento o la empresa.

Los rumores deben ser desmentidos, de otra manera crecen. ¿Para qué dejar correr información falsa que crea conflictos?, mejor aclarar cuánto antes los hechos.

Un compromiso de todos

Un trabajador nunca debe enterarse por terceros de temas importantes sobre su trabajo. Ya sea un llamado de atención o una felicitación, es indispensable que se le dedique el tiempo para la comunicación de primera mano.

Un error lamentable y frecuente que hay que evitar a toda costa, es hacer llamados de atención en público, siempre deben realizarse individuales, en privado, pues el trabajador se siente humillado en público.

Técnicas para el manejo de conflictos

Imagine este ejemplo. Usted es el director de una empresa y en su seno ha surgido un conflicto entre dos posturas que amenaza con dividir la compañía y poner en riesgo su continuidad. ¿Qué haría?

1) Arbitraje: es propia de los conflictos graves o de aquellos que requieren una solución rápida. Los protagonistas delegan en un tercero, cuya autoridad puede estar ligada a la estructura de la empresa o ser ajena a ella, el diseño de una solución. Suele centrarse en reclamaciones y demandas y es posible que las partes no queden del todo satisfechas.

2) Facilitación: se recomienda para conflictos de gravedad baja o media. Una persona neutral ayuda a que las otras dialoguen y resuelvan sus diferencias de forma diplomática e intentando satisfacer sus distintas demandas. Dicha persona no impone la solución, sino que ésta es el resultado del consenso de todos.

3) Indagación: las partes solicitan la intervención de una o varias personas neutrales para que éstas hagan sus valoraciones sobre el conflicto. Después de esta etapa, se suele dar paso a otra de recomendaciones para evitar que el desacuerdo aumente.

4) Mediación: más formal que la facilitación, es un recurso útil para aquellos conflictos laborales que han llegado a un punto muerto. La persona mediadora suele ser ajena al asunto y su función es crear el clima propicio para que las dos partes se entiendan. Algunas veces son los protagonistas del conflicto los que solicitan la presencia del mediador, pues su relación no da ni siquiera para sentar las bases de un diálogo.

Herramientas para resolver conflictos en el trabajo

No ignorar señales de inconformidad, tensión o estrés de uno o varios miembros de su equipo. La negación nunca resuelve los problemas, más bien los potencia.

Escuchar todas las partes en conflicto, de la forma más imparcial posible. Es el momento de hacer a un lado preferencias y escuchar para no tomar decisiones precipitadas.

Tener empatía con los problemas de los otros. Todos tienen preocupaciones que muchas veces son imposibles de dejar fuera de la oficina. Hay que entender que lidiar con seres humanos es lidiar con emociones.

Negociar sabiamente y aprender cuando se debe ceder. Sin importar quién tiene la razón hay que conversar y llegar a acuerdos pensando en el objetivo final. Hay veces que el orgullo debe quedar atrás y ceder para avanzar.

No atacar de forma personal, con ofensas, siempre ser profesional en las críticas. Para el otro debe quedar claro que no es algo personal cuando se hace una crítica y el respeto debe ser la bandera.

Identificar personas y situaciones que de forma frecuente desencadenan conflictos. Tomar acciones preventivas. Si sabes que causa el malestar, córtelo de raíz.

Por último, no se puede tener miedo de prescindir de personas conflictivas, cuyo accionar pone en riesgo el entorno y trabajo colectivo. Es una decisión difícil, pero si ya se han realizado todos los llamados de atención posibles y no hay señal de mejoría, hay que mostrar firmeza y respeto ante el resto del equipo.

¿Qué es el manejo de problemas y conflictos?

El manejo de conflictos parte del conocimiento de la causa que los provoca. Por lo general, los desacuerdos o malentendidos en el lugar de trabajo suelen proceder de:

  • Mala comunicación: los diferentes estilos de comunicación pueden llevar a malentendidos entre los empleados y/o directivos o jefes.
  • Desempeño deficiente: cuando uno o más individuos dentro de una unidad de trabajo no están funcionando al nivel de rendimiento normal, el conflicto es inevitable.
  • Recursos escasos: con demasiada frecuencia, los empleados sienten que tienen que competir por los recursos disponibles para hacer su trabajo. Un entorno caracterizado por la escasez de recursos es un lugar de trabajo donde reina el conflicto.
  • Diferentes valores: la falta de aceptación y comprensión de las diferentes percepciones de la realidad o puntos de vista son fuente de conflictos.
  • Choques de personalidad: todos los entornos de trabajo están compuestos por individuos con personalidades diferentes y, a menos que todos comprendan y acepten el enfoque mutuo del trabajo y la resolución de problemas, se producirán conflictos.
  • Intereses diferentes: el conflicto ocurre cuando los trabajadores individuales se centran exclusivamente en sus objetivos personales, ignorando las metas organizacionales y el bienestar del equipo y la empresa.
Compartir