Un total de 7,5 millones de trabajadores recibirán las cesantías, prestación social que los empleadores deben consignarles a más tardar cada 14 de febrero. Su monto equivale a un salario mensual por cada año de servicio prestado (o proporcional al tiempo laborado) y se consigna en una cuenta individual de un fondo de cesantías privado (Porvenir, Protección, Colfondos y Old Mutual) o uno público (Fondo Nacional del Ahorro, FNA).

Tienen derecho a esta prestación aquellos con contrato de trabajo, es decir, trabajadores dependientes y que no devenguen salario integral, pese a que los trabajadores independientes también pueden hacer este ahorro pero de manera voluntaria. El Código Sustantivo del Trabajo le dio vida a esta prestación que, como su nombre lo indica, se creó para actuar en caso de que el trabajador quede cesante, contingencia frecuente dadas las dificultades que presenta el mercado laboral, y ante la cual las cesantías operan como un auxilio monetario fundamental mientras la persona encuentra un nuevo empleo. No obstante, un afiliado puede usar las cesantías para fines distintos como: adquirir vivienda o para estudiar.

En el caso de tenerlas en un fondo privado, el trabajador mismo escoge el fondo de cesantías de su preferencia; este ofrece dos portafolios: corto y largo plazo, cuyas inversiones varían de acuerdo con el perfil de riesgo y el tiempo que cada persona planea dejarlas ahorradas. A más tiempo se ahorren, mayores serán los rendimientos. El portafolio de corto plazo se diseñó para quienes planean retirar sus recursos antes de 6 meses desde su consignación. Según lo establecido en el régimen de inversión, este portafolio es conservador y no suele registrar variaciones muy marcadas.

Por el contrario, el portafolio de largo plazo opera para quienes conservarán sus recursos por periodos prolongados y que por lo tanto asumen un mayor riesgo a cambio de obtener a futuro mayores ganancias sobre su ahorro.

Este portafolio es ideal para pagar, por ejemplo, educación a largo plazo o comprar vivienda pues la rentabilidad en un período amplio resulta más alta que la del portafolio de corto plazo. Las cesantías que llegan el 14 de febrero, entran al portafolio de corto plazo; y si el afiliado no elige, en agosto todo el saldo pasa automáticamente al portafolio de largo plazo.Hasta el año pasado, los fondos de cesantías administraban más de $ 10,7 billones, compuestos por los aportes y por los rendimientos que se generan sobre esos recursos que, en su totalidad, son propiedad de los trabajadores de menores salarios en el país.

Es válido aclarar que en los fondos privados de cesantías, se cobra un 1 % anual de comisión de administración en el corto plazo y para el largo plazo, 3 % anual de comisión; a diferencia del FNA no ofrecen créditos directos para compra de vivienda o educación; y cobra el 0,8 % de comisión cuando el trabajador realiza retiros parciales.

Un total de $ 1,84 billones fue el monto retirado por la terminación de contrato laboral, un 33 % del monto total utilizado en 2018. Los retiros relacionados con vivienda tuvieron un crecimiento mayor. La cifra utilizada para compra de vivienda fue de $ 1,61 billones (29% de los retiros).

Junto con los $ 1,34 billones destinados a usos asociados con liberación de deuda hipotecaria y mejoras locativas de vivienda (24 %) se convirtieron en el principal motivo de retiro. Además, se destinaron $540.000 millones para el financiamiento de la educación superior de los trabajadores o de sus hijos, equivalente al 10 % del total usado.

 

Fondo público
El trabajador que recibe cesantías también tiene el derecho a que le consignen este auxilio en el Fondo Nacional del Ahorro, entidad estatal que a diferencia de los fondos de cesantías privados, no cobra cuota de vinculación ni de administración; brinda financiamiento en casos de vivienda y educación; y no cobra comisión por retiros parciales o definitivos.

En 2018, los afiliados al FNA utilizaron $ 1,9 billones correspondientes a sus cesantías, para vivienda, abonos a créditos hipotecarios, educación y terminación de contrato, entre otros. Dichos recursos están respaldados por los activos de la entidad, representados en la cartera de crédito, sumado a que el FNA está respaldado por la Nación para cubrir sus pasivos.

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