Estancado el crecimiento de las Mipymes

Con un balance negativo para las micro, pequeñas y medianas empresas, fueron presentados los resultados de la Gran Encuesta a las Microempresas (GEM) del país, de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) para el segundo semestre del año 2018.

En Risaralda hay alrededor de 47.000 micro, pequeñas y medianas empresas que están distribuidas en 33 % en el sector servicios, en industria 25 % y comercio 42 %, las cuales tienen grandes implicaciones en su gestión empresarial puesto que cerca de 43.000 de estas empresas hacen parte del sector micro y pequeño, por lo que el estancamiento, la poca inversión en adopción de nuevas tecnologías y la poca productividad, afecta seriamente la empleabilidad de la región ya que gran parte del mercado laboral se genera a través de este tejido empresarial.

“El informe es ajustado a la realidad ya que el crecimiento y la inversión de las empresas ha estado estancado por una contracción en el sector empresarial micro y pequeño, y precisamente se debe a la poca inversión que se ha hecho a nivel de nuevas tecnologías”, expresó Hernán Hernández, director ejecutivo de Acopi Centro Occidente.
Agregó que esto va de la mano con la Encuesta TIC, realizada por el Ministerio de las Tecnologías de Información y la Comunicación, en donde se evidencia que en el caso de Risaralda, de las 47.000 MiPyme que hay, el 76 % no tiene en cuenta la adopción de nuevas tecnologías.

“Esto en qué se traduce, en poca productividad y poca competitividad en las empresas, porque si no estoy a la vanguardia estando en el corazón de la cuarta revolución industrial y si tengo más de 27.000 empresas que no están sintonizadas con esta revolución, que es la adopción de nuevas tecnologías, entonces me lleva a decir que nuestras empresas no están invirtiendo en infraestructura tecnológica, no están sistematizando estos procesos lógicamente eso nos impide ser competitivos y más productivos y eso va a impactar directamente el empleo de nuestra región”, agregó Hernández.

Comercio

Las microempresas del sector comercio mostraron un deterioro en su situación económica general durante el segundo semestre de 2018, descendiendo el balance de respuestas hacia el -7 %, cuatro puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior cuando se presentó un balance de -3 %. Ello obedeció a que el 32 % de las microempresas reportaron deterioros en su situación actual, frente a el 24 % que reportó un decrecimiento en el segundo semestre del 2017, lo cual no logró ser contrarrestado por el 25 % que percibieron mejoras en su desempeño.

Por grado de formalidad, el 26% de las microempresas mostraron una mejora del 1 % en el segundo semestre de 2018. Por el contrario, 34 % de las microempresas informales comerciales registraron un deterioro en el balance de respuestas acerca de su situación económica general hacia el -9% en el periodo de estudio lo cual no logró se contrarrestado por el mayor porcentaje de aquellas con mejoras en dicha variable que fueron el 25 %.

Sector servicios

Al igual que en el comercio, las microempresas del sector servicios mostraron un deterioro en su situación económica general en el segundo semestre de 2018, con un incremento del 11 % de las empresas que no presentaron un buen balance económico, manteniendo la tendencia a la baja, ya que el 28 % de las microempresas de este sector, no lograron un repunte económico, frente a 17 % que reportaron reducción en sus actividades en el segundo semestre del 2017.
Esto a pesar de que el 26 % las empresas de dicho sector presentaron un balance positivo de su economía.

Las órdenes de pedidos de las microempresas de servicios también registraron un deterioro en su balance de respuestas hacia niveles del 11% en el segundo semestre de 2018. Las microempresas mostraron una disminución en su balance de respuestas del 10 %, mientras que las informales reportaron del 11%.

Industria

Este sector no fue ajeno al deterioro que han venido presentando en su actividad económica, en donde el 30 % de las empresas de industria presentaron una reducción en su situación económica general de 1 %, esto a pesar de que el 29 % de los empresarios de este sector reportaron buen flujo en sus actividades.
Como habría de esperarse, los niveles de producción también mostraron un deterioro en su balance de respuestas hacia el -6% en el segundo con el 29 % de los empresarios que registraron bajos niveles de producción, mientras que el porcentaje de aquellas que percibieron mejoras en dicha variable se mantuvo inalterado (23%).

De otro lado, en materia de costos de los insumos productivos, también se vieron afectados y presentaron una disminución sobre dicha variable hacia el 3% en el segundo semestre de 2018. Ello obedeció tanto a tan solo el 28 % de los microempresarios reportaron aumento en sus costos.
En materia de inversiones en maquinaria, expansiones o remodelaciones, las microempresas del sector industria que realizaron dichas actividades se redujeron al 17% del total de la muestra.

Lo que viene

Para el director ejecutivo de Acopi, dentro de las muchas obligaciones que tienen que cumplir los empresarios de la Mipymes para el funcionamiento de sus compañías, también se le debe sumar la inversión de deberán realizar en cuanto a infraestructura digital y adopción de nuevos tecnologías, lo cual debe ir de la mano con la mejora de la capacidad de los empleados y de esta manera poder tener mejor crecimiento empresarial, mayor crecimiento de los indicadores de empleabilidad y competitividad.

“La idea es que las micro y pequeñas empresas tengan mejores oportunidades de acceso a los flujos de efectivo que deberían tener para hacer su producción y su trabajo y cumplir su misión como empresarios y así mejorar la capacidad empresarial de este sector empresarial, teniendo más acceso al crédito y la inversión que haga el Estado en el sector empresarial”, puntualizó el representante de los empresarios.