De ésta salimos juntos… como siempre

Javier Alejandro Gaviria Murillo*

Apenas unas horas después del destructivo terremoto que sacudió los cimientos de nuestra ciudad, el Hospital Universitario San Jorge de Pereira logró reactivar todos sus servicios y alistarse para atender la emergencia sanitaria desatada por la violencia del movimiento telúrico.

Y lo hicimos a pesar de los daños que sufrieron nuestras propias instalaciones. El sismo afectó más de un 20% de los 32.000 metros cuadrados que hacen parte de la sede actual, ocupada por el hospital hace 78 años, dejando inhabilitadas alrededor de 150 camas, varios cubículos de las UCI adultos, pediátrica y obstétrica, dos quirófanos, así como otras áreas, entre ellas los ascensores y Consulta Externa, además de daños en equipos biomédicos cuantificados en más de $3.500 millones.

Pero gracias a la entereza, el compromiso y la preparación de todo el personal científico, los camilleros y los de servicios generales, ese mismo día logramos retirar los escombros, limpiar pisos, reubicar pacientes y acordonar las áreas más afectadas.

Y fortalecimos la atención en el servicio de Urgencias, porque sabíamos que la llegada de pacientes iba a ir en aumento a medida en que avanzaban las horas.

Sobre todo, porque los reportes iniciales daban cuenta de graves afectaciones en varias instituciones de salud como las Clínicas Los Nevados y Noe que debieron ser evacuadas, la Clínica Comfamiliar, el Hospital de San Joaquín, lo que hacía suponer que además de urgencias deberíamos esperar la llegada de otros pacientes.

Pero sabíamos que podíamos superar esta contingencia, al igual que pasó durante los terremotos de 1979, 1995 y 1999 cuando esta sede logró soportar el embate de la naturaleza y ofrecerles a los risaraldenses la atención en salud que estaban necesitando.

En cada uno de esos episodios, lo que ha brillado con luz propia es el espíritu cívico y solidario de los pereiranos. Apenas 24 horas después de la emergencia, fue maravillosa la respuesta de centenares de personas que se volcaron a atender nuestro llamado para aportar elementos vitales como agua, pañales, toallas húmedas, insumos médicos, entre otros. Y algo igual pasó con los donantes de sangre, que acudieron masivamente a nuestras instalaciones.

Esta realidad es una demostración palpable de que el civismo no ha muerto. Ese sentimiento que caracteriza a los pereiranos y que está presente a lo largo de los 120 años de existencia del Hospital Universitario San Jorge, ha cobrado un nuevo aliento para encarar la inmensa tarea que tenemos al frente. Estamos lastimados, es cierto.

Estamos golpeados, también lo es.

Pero no estamos vencidos.

Hemos recibido de manera generosa la colaboración de muchas empresas, fundaciones e instituciones que nos han entregado valiosos equipos biomédicos de última tecnología y dotación necesaria para prestar los servicios en distintas áreas sin dificultades y con los niveles de calidad, oportunidad y sentido humano que nos han caracterizado.

Al momento, tenemos en operación el 100% de nuestros servicios, están habilitadas 426 de nuestras 560 camas que corresponden a un 76% y contamos con 392 camas ocupadas. Recuperamos la operación de todos los quirófanos, abrimos Consulta Externa y estamos avanzando hacia una normalidad cruzada por la emergencia.

Emprendimos la etapa de recuperación y limpieza de algunas áreas que podrían amenazar riesgo y avanzamos en la cuantificación de las afectaciones y en la definición de los presupuestos necesarios para la etapa de reconstrucción. El San Jorge tiene una muy buena cobertura en materia de seguros, pero se requiere del aporte del gobierno nacional y entidades de todo orden para acometer esta tarea que demandará una inversión total superior a los $100.000 millones.

Como dijo el inolvidable sacerdote Antonio José Valencia cuando a la ciudad se le adjudicó la sede de los Juegos Deportivos Nacionales en 1974: “Pereira, nunca falla”. Y no lo hizo en ese momento, a pesar del escepticismo de muchos colombianos que pensaron que esa tarea le iba a quedar grande a la ciudad. Como no lo hará ahora.

En ese entonces, se movilizó la sociedad civil, se construyeron alianzas con el sector público, se puso en acción la clase política, se comprometió a la academia y se motivaron centenares de personas que constituyeron una fuerza invencible, capaz de derrotar la indiferencia y la desconfianza.

En el presente, entidades cívicas y solidarias se han echado al hombro la gran empresa de reconstruir a la ciudad mediante una acción colectiva y sin precedentes, que servirá de homenaje a esta capital en la conmemoración de sus163 años de historia viva y ejemplar.

Si bien ya no están entre nosotros líderes de la talla de don Gonzalo Vallejo, el padre Valencia, Erasmo Carvajal, Aleyda Mejía de Ángel, Santiago Londoño, José Carlos Ángel o Alberto Mesa, tenemos en escena nuevos dirigentes y nuevos líderes que encarnan ese civismo ancestral que nos ha permitido conquistar tareas que otros creían imposibles, como construir un aeropuerto, un hospital, una villa olímpica, casi sin la ayuda de nadie.

Pero hoy requerimos del compromiso y el aporte de todos, desde el gobierno nacional, la empresa privada, los gremios y las fundaciones para salir adelante. En especial, del Fondo Milagro creado por el Presidente De la Espriella para liderar este proceso.

Seguiremos levantándonos, reconstruyendo y avanzando juntos, más fuertes que nunca. No hemos perdido ni la fe, ni la esperanza.

* Gerente Hospital Universitario San Jorge de Pereira

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