Nuestro reto: ser maestros

El 15 de mayo se celebra en Colombia el día del maestro; en otros países, se celebra en diferentes fechas y por diferentes motivos. Esta fecha es una oportunidad para reconocer el trabajo, entrega y sacrificio de una labor que año tras año ha formado nuevas generaciones y debe servir para reflexionar sobre el papel reconocimiento que la sociedad ha tenido de esta noble profesión

En la antigüedad, a los maestros se les reconoce como sabios el niño adquiere conocimientos y habilidades; en la edad media o era del “oscurantismo”, la educación, estaba en manos de comunidades religiosas que no permitieron el avance de la ciencia y castigó la intención de explicar el mundo por fuera de la fe; en la edad moderna, se producen grandes cambios, la iglesia pierde poder; se impulsan colegios para pobres y las mujeres acceden a la educación básica; el maestro dirige, organiza y prepara todo el saber mientras el niño es un receptor de la labor del maestro y espectador de su propia educación. En la Edad Contemporánea, aparecen nuevos modelos económicos, se impide que el avance científico técnico llegue al aula, se hacen reformas que desmontan la libertad de cátedra y la práctica pedagógica basada en la investigación y la crítica, atentando contra la autonomía escolar. El maestro que antes tenía gran reconocimiento, empieza a ser estigmatizado en su labor, se recortan derechos políticos, económicos y sociales. Por todo lo anterior, la defensa de la educación púbica, y los derechos de maestros y estudiantes hacen parte de su quehacer; se han profesionalizado buscando condiciones que permitan hacer de la escuela un espacio de diálogo y concertación, de aprendizajes recíprocos, de impulso a la lectura y a la crítica y ante todo, por construir una patria justa, ética, que busque el bien común, que cuide su territorio, que respete las diferencias y el medio ambiente

Este año, los maestros tienen difíciles condiciones para atender a sus estudiantes, se les ha cambiado el modo de relacionarse con ellos y con sus compañeros, los recursos son insuficientes, muchos de ellos están viviendo el rigor del confinamiento que afecta el empleo y la convivencia. Así como los trabajadores de la salud, los maestros también son héroes; asumen su tarea con responsabilidad y generosidad, mantienen en alto su compromiso con el pueblo colombiano, como lo han hecho antes y como lo seguirán haciendo a través de la historia y seguramente mantendrán en alto las banderas de la defensa de una educación pública, gratuita y de calidad.

Desde Cooeducar, la Cooperativa de Ahorro y Crédito de los trabajadores de la Educación de Risaralda reciban nuestro inmenso abrazo, nuestra felicitación por su trabajo pulcro y delicado y por la satisfacción del deber cumplido.

Consejo de Administración y Gerencia