15 personajes que han dejado una honda huella en Risaralda

Más allá del ejercicio de la política y de la actividad gubernamental, desde distintos escenarios son muchos los hijos de esta tierra cuya labor ha quedado impresa en las páginas de los buenos recuerdos. Estos son algunos de ellos, quienes se han destacado en muy diversos campos en estas 15.000 ediciones.

Alberto Laverde El acordeón fue su vida

No resulta exagerado decir que Alberto Laverde Betancur, hijo de Belén de Umbría, fue uno de los mejores intérpretes de acordeón del país. Y lo más singular es que fue autodidacta y nunca acudió a una academia a aprender música. Pero su recorrido por esta expresión artística es bastante amplio, tocó su instrumento al lado de los más afamados interpretes nacionales e internacionales y recorrió varios países llevando su música a todos lados.

Laverde estuvo casado con Lety Hoyos, ya fallecida y madre de sus tres hijos: Jorge Alberto, Paula Tatiana y el gran tenor, Juan Diego. Este músico belumbrense, quien es reconocido por su magistral manejo del acordeón, falleció el 19 de agosto de 2020. A lo largo de su extensa vida musical de más de 70 años, Laverde grabó 25 discos de larga duración, tuvo unos cuarenta acordeones y tocó para los mejores cantantes y tenores del mundo. También acompañó la vida musical de su hijo, Juan Diego, a quien no dudó en calificar como “el mejor tenor de Colombia”. Hizo tránsito por las orquestas del famoso Calandria en Cali y el argentino Alberto Podestá y fue el fundador de la famosa “Flauta Mágica”, en la carrera 8a con calle 31, que se convirtió en el sitio obligado de la rumba y la tertulia.

Alberto Rojas Rios, un pereirano Presidente de la Corte Constitucional

Alberto Rojas Ríos, es un pereirano raizal que ha forjado una brillante carrera en el país gracias a su capacidad, conocimientos y a su tenacidad y quien fue el primer hijo de esta tierra en ocupar la presidencia de la Corte Constitucional. Hay que aclarar que ese honor también lo alcanzó la abogada María Victoria Calle Correa, quien aunque residió muchos años en Pereira su tierra natal es Medellín.

“Por las calles de Pereira transcurrieron toda mi niñez y mi juventud, soy formado en el Instituto Técnico Superior donde hacíamos un bachillerato de siete años que servía de fundamento para posteriormente hacer una carrera de ingeniería. Tomé distancia al final, al terminar el bachillerato, y llegué a la Universidad Externado de Colombia donde me formé como abogado. Yo creo que todos estos orígenes, lo que significa para mí la sangre pereirana”, aseguró en entrevista con Diario del Otún.

Una vez concluido su período de ocho años en esa alta corte, Rojas Ríos está dedicado al ejercicio del derecho, a la asesoría en temas jurídicos y a su labor como director del Instituto de Pensamiento Liberal.

Alonso Molina Corrales, Promotor de la pereiranidad

Al abogado y escritor Miguel Álvarez de los Ríos se le atribuye la paternidad del vocablo “pereiranidad” con el cual quiso darle significado a uno de los valores que ha caracterizado a los pereiranos.

Esta expresión cobró vida legal en el 2008, cuando por iniciativa del entonces concejal Alonso Molina Corrales se aprobó en el Concejo Municipal el acuerdo 035, por el cual se declaró que cada 26 de septiembre, con ocasión del natalicio del poeta mayor Luis Carlos González Mejía, se celebrará el Día de la Pereiranidad a fin de que escritores y poetas, músicos, estudiantes de todas las edades, en una gran convocatoria en toda la ciudad, adelanten jornadas poéticas, conversatorios, recitales, etc. promoviendo y dando a conocer su creación literaria y poética.

Molina Corrales, magister en Historia y vinculado a la docencia en la Universidad Tecnológica de Pereira, reconoce que la iniciativa le fue planteada por la Fundación Luis Carlos González, que por ese entonces organizaba el Concurso Nacional del Bambuco.

El objetivo del acuerdo era vincular la imagen del maestro con lo que se definía que era la pereiranidad, ese sentimiento de compromiso y de amor por la ciudad que siempre representó el poeta Luis Carlos González.

Cesar Castillo Ramírez, un gran legado

Cuando César Castillo Ramírez fue elegido segundo alcalde de Pereira por voto popular, el período de los gobernantes municipales era apenas la mitad de los mandatos actuales. Sin embargo, con un comprometido grupo de colaboradores hizo posible la ejecución de más de 400 obras de gran impacto social y se emprendieron macroproyectos en los campos de la recreación, la vivienda social, la salud, la red vial, el fomento del empleo y la recuperación del campo en sólo dos años: junio de 1990 a mayo de 1992, con un presupuesto municipal que para ese año fue de $11.000 millones y las inversiones superaron los $3.865 millones de la época.

En ese largo listado de obras y realizaciones se destacan proyectos como Nuevo Libré, la subestación de Cuba, el Parque Metropolitano del Café, la Casa Campesina, la dotación de la primera UCI, del Hospital San Jorge, la doble calzada Cerritos-Cartago, la Variante Sur, el diseño del Viaducto y el inicio de la compra de predios para la obra, el CAM del barrio Cuba, 6.000 nuevas soluciones de vivienda entre ellas 4.500 de la Ciudadela del Café, la construcción de tres nuevos colegios (Villa Santana, Puerto Caldas y El Dorado) y la compra de terrenos para dos más (Combia y Altagracia) y la apertura de 6.500 nuevos cupos escolares.

Álvaro Ardila Otero, La primera UCI de Pereira

En 1990, el Hospital Universitario San Jorge de Pereira fue dotado de la primera Unidad de Cuidados Intensivos que tuvo la ciudad, gracias a un esfuerzo conjunto entre la Alcaldía de Pereira, a través del Instituto Municipal de Beneficencia y Salud y la Gobernación de Risaralda.

El principal promotor de esta iniciativa fue el médico especialista en medicina crítica, Álvaro Ardila Otero, quien le presentó la idea al Instituto Municipal de Salud en cabeza de Gloria Edith Fernández y el Gobernador Diego Patiño Amariles.

La Gobernación adecuó el área para la UCI, en tanto que la Alcaldía de Pereira realizó la compra de los equipos, con una inversión total de $100 millones. Por ese entonces, en la ciudad no había una UCI, según recuerda Ardila Otero: “Había unas camas de cuidado coronario que manejaba el doctor Evelio Gallo Santa quien nos cedió el espacio. Eran tres camas, ampliamos a cinco y conseguimos dos respiradores que habían de muchos años que nadie utilizaba, estaban abandonados y los organicé y puse a funcionar”. Agrega que el primer paciente ventilado realmente en el hospital fue el ex diputado Absalón Londoño, quien tenía una enfermedad grave por una infección intra abdominal y requería ventilación mecánica. Después de 20 días en UCI, Londoño se recuperó y fue dado de alta.

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