Luis Miguel Cárdenas Villada
Columnista

La Política como dimensión territorial es y seguirá siendo polisémica mientras sean los individuos humanos quienes la interpreten y acojan. Principios como la racionalidad, la crítica y el pragmatismo estarán siempre presentes en toda reflexión conceptual que busque el anhelado bienestar social como principio rector del orden territorial en una sociedad dada.

 

Los humanos siempre necesitaran de alguien que los gobiernen así sean ellos mismos los que elijan a sus verdugos; todo es cuestión de percepción utilitarista. Siempre y así se trate de ocultar por todos, constará la elección objetiva encausada a resolver problemas individuales de coyuntura y como ejercicio de contradicción o dinámica política , siempre existirá la elección subjetiva que implica decisiones colectivas orientadas a buscar soluciones discernidas por el pensamiento intelectual e inteligente.

 

La situación no es tan compleja como la quieren poner. Basta someter a un escrutinio simple las razones por las cuales un conglomerado de ciudadanos van a elegir sus representantes en un territorio concreto para alcanzar objetivos previamente reconocidos que permitan satisfacer necesidades individuales o colectivas dependiendo del carácter mismo que se persiga. Me beneficien a mi o a todos es la disyuntiva. ¿Queremos Gobernantes políticos para despreciar la realidad o pretendemos elegir gobernantes estadistas que nos dirijan en el devenir en las diferentes escalas y niveles?

 

Aquellos Estados de Derecho conformados por la egida constitucional definen por acuerdo político los diferentes niveles de gobierno en el contexto de la separación de poderes, entregan competencias y responsabilidades y sobre este principio inalterable los electores deberían solventar su participación. Suena bonito pero del hecho al trecho existe una gran distancia. Y acercarse al concepto político es la tarea de electores. ¿Se quiere un político que prometa, engañe y alcahuetee o por el contrario, se requiere un Estadista territorial que cumpla en su mandato con las responsabilidades y competencias previamente fijadas? ¡Tienen ustedes la palabra!

 

En Derecho Constitucional y en Ciencias Sociales se le da primacía al Estadismo frente al Gobierno político; en Colombia se actúa en contrario. Se elige al que prometa excentricidades prefiriendo al individuo frente a aquel que pretenda cumplir con sus competencias y responsabilidades que deberían ser las únicas razones de su elección. Porque elegir a políticos que prometan el moro y el loro si esas en el fondo no son sus responsabilidades. ¿Acaso un Alcalde o un Concejo Municipal son elegidos para que hagan lo contrario a sus mandato?

 

En un escenario de análisis, no de opinión, se puede afirmar que en el AMCO, incluyendo a Santa Rosa de Cabal los candidatos a Alcaldías y Concejos están enmarcados en la idea y costumbre de ser elegidos por la vía de la política y el electoralismo sin tener en cuenta para nada sus competencias y responsabilidades.

 

Pereira en sus candidatos se dividen en dos grandes grupos que disputaran la Alcaldía y el Concejo. Unos los liberales, conservadores, unionistas, radicales y miraístas (MIRA) asumen el rol de politiqueros rechazando de antemano las competencias de Estadistas Locales. Los otros, los alternativos se acercan a la formación de Estado y podrían ser buenos gobernantes si superan sus contradicciones internas y así evitaran ser convertidos en los unos. Dosquebradas y La Virginia no ofrecen nada diferente a lo acostumbrado y Santa Rosa de Cabal solo un candidato tiene postura de estadista, es Pascual Arbey Betancurth, liberal para más señas.

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