Independiente de las razones que tuvo la Sección Cuarta del Consejo de Estado para revocar el fallo que esta misma corporación había dictado el 8 de marzo de 2018 en favor del alcalde Juan Pablo Gallo, dentro del procesos de perdida de investidura que se le adelantó por haber votado en la elección del Contralor Municipal mientras esta entidad le adelantaba una investigación fiscal; en todo esto el gran perdedor es la ciudad.

 

Aunque creemos que no es fácil que una corporación como el Consejo de Estado, así se refiera solo a una Sala, sin argumentos nuevos vaya a cambiar una decisión que tomó hace menos de un año, si esto llegara a suceder, estamos seguros que el afectado recurriría a cualquiera de los recursos que la ley le ofrece para hacer respetar el fallo inicial, empezando por la misma vía de tutela que utilizaron quienes demandaron su investidura de concejal y hoy lo tienen en el ojo de huracán.

 

Es decir que, mientras el Consejo de Estado dirime el galimatías en que está inmerso, el alcalde, en caso que el próximo fallo le sea desfavorable, recurre a los distintos recursos que le otorga la ley y estos son resueltos completamente por las diferentes instancias; con seguridad se acabará este año y con él el período para el cual elegido el doctor Gallo como alcalde de Pereira.

 

Sin embargo, no es lo mismo un alcalde dedicando las 24 horas del día y toda su capacidad de trabajo, a atender los problemas de la ciudad, que no son pocos ni fáciles de resolver, a tratar de terminar los programas y proyectos que inició y a dejar caminando y asegurados aquellos que por su importancia tienen una trascendencia más larga en el tiempo; que uno pensando en que ya lo van sacar a sombrerazos y en que tiene que defenderse de los señalamientos jurídicos que le hacen, para no salir por la puerta de atrás.

 

La ciudad está en un momento trascendental. Por primera vez, muchas de las obras que esperó por tanto tiempo, se están ejecutando, otras que no parecía posibles en el corto plazo, están avanzando satisfactoriamente en su proceso de estructuración y financiación, y su consolidación como importante destino turístico, como el epicentro comercial de la región y como importante centro de negocios, confirmados por todos los observadores locales y nacionales, exigen de toda la atención y el esfuerzo de quienes están al frente de sus responsabilidades.

 

Lamentamos, pues, por supuesto por el alcalde Juan Pablo Gallo y su familia, pero sobre todo por Pereira que otra vez la ciudad haya regresado, por cuenta de quienes no pueden ser considerados buenos ciudadanos, a la incertidumbre y la especulación. Ojalá, esta inesperada y penosa situación se resuelva cuanto antes y la decisión sea en favor de quien creemos está trabajando con honradez y haciendo las cosas bien.   

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