Ejercer el periodismo en un país como México es riesgoso y, por lo mismo, muchos comunicadores tienen que proteger sus vidas informando tras la careta de la autocensura. Algunos no se someten a ninguna de las dos actitudes y deciden abandonar el medio al cual sirven y huir. Es el caso del periodista Agustín Ferrer Mirabal, un joven de 30 años que se sintió censurado y perseguido por hacer un periodismo de denuncia e investigación en ciudad de El Carmén, Estado de Campeche, en la República Mexicana, y decidió viajar por todos los países de Latinoamérica y dar a conocer su situación.

A Pereira, capital de Risaralda arribó en estos días con su morral y su acento mexicano sosteniendo que en su país los periodistas tienen que tener nervios de acero para ejercer la profesión de periodista y comunicador social pues se sienten amenazados.

Una vez el joven periodista descubrió la sede de El Diario de Pereira, ubicada en el corazón mismo de la ciudad, ingresó casi que con pasos furtivos y expresión de timidez. Mas al ser atendido por sus colegas y llevado a la sala de visitas para darle la oportunidad de contar su situación y la de otros comunicadores mexicanos, tomó confianza. De verdad en ese momento parecía ser presa de una paranoía, porque miró a un lado y otro, adelante y atrás, antes de mostrar disposición a cualquier entrevista o reportaje. “Mi nombre es Augusto y mis apellidos Ferrer Mirabal”, había dicho al ingresar a la edificación”.

 

Empecemos por el comienzo. ¿Cuál es el origen de su segundo apellido?
En mi país, México, no es tan escaso. Mi señora madre cuenta que es de origen portugués.

 

¿Es realmente difícil ejercer el periodismo en México?
¿Cómo no lo va a ser si México es el país con más periodistas asesinados en los últimos años?

 

¿Y qué registro se tiene en cuanto al año 2018?
Tengo conocimiento de que durante al año pasado fueron asesinados nueve periodistas en mi país. Usted sabe que México ha venido librando una guerra contra los carteles de la droga y entonces, los narcotraficantes consideran que los periodistas que se dedican a la denuncia y a la investigación son colaboradores de las autoridades que los persiguen. Es una manera de amedrantar, de callar a la prensa.

 

Pero en el mundo fueron asesinados muchos periodistas en el 2018, ¿verdad?
Lastimosamente lo que usted afirma es cierto. Fijése que según Reporteros sin Fronteras (R.S.F.) en ese año fueron asesinados 63 periodistas en todo el mundo. Es una cifra capaz de poner nerviosa a cualquier persona que tenga proyectado ingresar una facultad de periodismo y comunicación social o trabajar en cualquier medio. En México se dice que es una profesión para que sufra el que la ejerce con toda la familia. Es profesión de alto riesgo, no solo en este país y los de América Latina sino en los de todo el orbe.

 

¿En el mundo cuáles países tienen el mayor número de asesinatos de periodistas?
De acuerdo con Reporteros sin Fronteras Siria por la guerra con 13 periodistas asesinados, Afganistán con l6, México y Yemen con 8.

 

¿En qué momento decidió salir de México?
Lo hice, mejor dicho, me ví obligado a hacerlo el día 24 de noviembre del año pasado a las 7 y 45 minutos de la mañana.

 

¿Con qué equipaje salió?
Con un morral y 70 dólares en el bolsillo.

 

¿Cómo se financia este “paseo” por el mundo?
Con poesía. Vendiendo versos de los poetas de América Latina, entre ellos, Amado Nervo y Neruda.

 

¿Dónde finalizará esta trashumancia?
En cualquier país donde pueda trabajar como periodista.

Y es necesario hablar de los periodistas ecuatorianos quienes perdieron la vida el año pasado en manos de un delincuente colobiano llamado “El Guacho” y de los nueve homicidios de periodistas en el Brasil.
De los hostigamientos, persecuciones y encarcelamiento de periodistas cubanos, y venezolanos, para no mencionar sino los países más cercanos a nosotros. En Colombia también los asesinatos y amenazas a los periodistas ha sido preocupantes para el gobierno y la sociedad.
El periodista mexicano Agustín Ferrer Mirabal, abandonó El Diario como llegó, huyendo de las amenazas de los carteles de la droga: vistiendo yin marrón, camisa azul, morral a la espalda y oliendo a caminatas y a cansancio.
!Dios lo proteja!

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