Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Si observamos lo que ocurre en Colombia en estos momentos, podemos hablar de un sector que en su momento se apropió de la doctrina planteada por el Socialismo del siglo XXI, que bien pudo haber sido representado por el senador Gustavo Petro y la otra orilla representada por el Senador Álvaro Uribe. Y nos quieren enfrascar en una discusión que día a día polariza más la situación política. El todo o el nada que agencia el doctor Uribe pretende hacer del proceso de paz un total fracaso porque no se impusieron todos los requisitos exigidos por el Centro Democrático, mientras que de otro lado, algunos jefes guerrilleros argumentan que no se han cumplido los acuerdos y por lo tanto se ha producido disidencias de algunos grupos.

 

Y es que no hemos podido entender que el proceso de paz no se reduce a la firma de un tratado sino que existen unas condiciones que la hacen posible o imposible. Estamos hablando de las condiciones de marginalidad que tienen miles de campesinos que no disponen de tierras, de la presencia de carteles que trafican con cocaína, de la tradicional falta de presencia del Estado en muchas zonas, que se traducen en falta de centro educativos, centro de salud y vías de comunicación. En la medida que los niveles de bienestar aumenten, tienen que disminuir los factores que precipitan los hechos violentos.

 

Para cerrar la brecha es necesario transitar un largo camino, sin desesperos de ninguna clase, pero hemos visto que en uno u otro bando, es decir, la extrema derecha representada en muchos protagonistas del Centro Democrático, las condiciones las tiene que imponer el Estado a los grupos ilegales y no puede haber espacio de concertación. Pero de otro lado, grupos como el ELN se empeñan en realizar actos de absoluta barbarie como la ocurrida en la Escuela de Cadetes en el pasado, presionando para que sus condiciones se impongan. Pues ni lo uno ni lo otro. Debemos comenzar a dar señales de confianza, acercar a los actores, dialogar, y encontrar por decirlo así, un clima “tibio” en donde no impere el hielo ni el calor abrazador.

 

Por todo lo anterior, me parece que la caricatura aparecida en estos días de Gustavo Petro, son un preaviso de la búsqueda de puntos intermedios cuando tildan a Petro de “tibio”, al plantear que no está de acuerdo con Maduro.

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