Gonzalo H. Vallejo A.
Columnista

En los a?os 80, el ingeniero Dave Dufour compil? una lista de expresiones que combat?an la creatividad y el anhelo de cambio. 40 a?os despu?s, ?stas siguen retumbando en nuestros vetustos laberintos organizacionales. ?Qui?n no oye, de cuando en vez, algunas de dichas frases? ?Ya lo hemos intentado? No es nuestro trabajo? Estamos demasiado ocupados para pensar en eso? No tenemos tiempo? Es un cambio peligroso? A la gente no le va a gustar? Va en contra de nuestros principios? No nos permiten hacerlo? Volvamos a la realidad? Pongamos los pies en la tierra? No nos gusta esa idea? No nos adelantemos?. Joel A. Barker nos hablaba en 1993 del Factor R. C. (Resistencia al Cambio). Ray Kroc, fundador de Macdonald sintetiz? as? la mayor tara actual de una cultura corporativa: seguir haciendo lo mismo y continuar esperando diferentes resultados.

?Ahora no es el momento? No est? en el presupuesto? Nadie nos viene a ense?ar? No es algo pr?ctico? ?A qui?n se le ha ocurrido eso? … ?Bah! Nunca lo hemos necesitado? Jam?s se ha intentado? ?Por qu? ahora? ? Es una idea de baja prioridad? Nos reuniremos para discutirlo? No garantizamos nada? Aqu? no funcionar?? Eso nunca se aprobar??. Algunas de las grandes ense?anzas de Lao Tse, el fundador del Taoismo las resumi? en m?ximas como ?st?s: ?Si no cambias el rumbo en el que est?s, terminar?s yendo hacia donde te diriges? Si siempre haces lo mismo, s?lo obtendr?s lo que ya tienes?. Lewis Carrol pone en el gato una ir?nica respuesta a Alicia (?Siempre llegar?s a alguna parte si caminas lo bastante?), cuando ?sta se torna indecisa en su caminar y ha dejado en evidencia que aquel que no sabe para d?nde va, cualquier camino le sirve.

Peter M. Senge, director del Centro para el Aprendizaje Organizacional del Instituto Tecnol?gico de Massachusetts afirmaba desde su ?Quinta disciplina? que ?Las personas no resisten el cambio? se resisten a ser cambiadas?. ?No se puede hacer? Es algo demasiado complejo? Es mejor no intentarlo? Siempre lo hemos hecho as?? No debemos correr riesgos? ?Alguien lo ha intentado antes? … ?Por qu? arriesgarnos? ? Pens?moslo m?s detenidamente? ?Es absurdo! ?Imposible! ?Ni lo sue?es! … Demasiado bello para ser verdad? Cuesta demasiado trabajo aceptarlo?. Frases como ?stas son las que anteceden a crisis que sobrevienen cuando se avizora el cambio organizacional. El dramaturgo alem?n Bertolt Bretch lo dej? bien claro en una frase contundente: ?La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer?.

Al olvidar que competencia viene de competer, no de competir, creemos que un indicador de logro es m?s importante que un proceso, la funci?n m?s relevante que el procedimiento, la cantidad m?s importante que la calidad, la informaci?n m?s ?til que la comunicaci?n? No sorprende que nuestro crecimiento personal y organizacional sea tan contradictorio. El cambio no se logra con vanas promesas, s?lo con compromiso, acci?n, reflexi?n, constancia y convicci?n. El mundo avanza gracias a seres creativos que se aventuran, saben correr riesgos y vibran con el cambio. ?El que cambia puede equivocarse, el que nunca cambia vive equivocado?, reza el aforismo. ?Nada ha cambiado, excepto mi actitud, por eso todo ha cambiado?, era una de las frases favoritas de Anthony de Mello. La exhortaci?n de Gandhi se torna concluyente: ?S? el cambio que esperas ver en el mundo?.

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