Germán Ossa

Hay en Colombia un gran número de artistas que combinan su capacidad creadora con la producción de un tipo de obras que pudieran encasillarse en un género que para muchas personas podría ser considerado intrascendental y ese es precisamente el tema que ahora nos ocupa, el Arte Religioso.

 

De pronto porque es muy popular, muy místico, muy ingenuo. Ese arte religioso, se basa principalmente en la producción de imágenes y obras fundamentadas en pasajes bíblicos y en esas figuras centrales del imaginario católico occidental.

 

Este género artístico tiene sus orígenes en la consolidación de la fe y cruza la historia del arte desde la época prerrománica,  hasta el neoclasicismo del siglo XIX, donde comienza a perder fuerza. En América Latina se destaca como eje primordial del Arte Colonial.

 

Aunque hasta el día de hoy se siguen produciendo obras con motivos religiosos, este género debió aprender a convivir con una amplia gama de posibilidades de expresión e investigación artística, que comenzaron a desarrollarse con el retrato renacentista y han conseguido la máxima liberación, con las vanguardias a contar de la segunda mitad del siglo XIX.

 

Tanto el arte religioso como el sagrado tienen un punto en común y un punto fundamental que les diferencia. Ambos buscan, a través de diferentes representaciones o manifestaciones propias del arte, ser una especie de catequesis para que el común de la gente se conecte con el misterio y se acreciente tanto su conocimiento, como su fervor o piedad religiosa.

 

La diferencia fundamental radica en, que en el arte religioso “las obras realizadas se subordinan a la fe, al amor que se siente por Dios”. Mientras que en el arte sagrado, aunque es semejante al religioso, se diferencia en que “tiene un destino litúrgico, es decir que tiene que servir para el culto divino”. Por esta razón en el Sacrosantum Concilium se dirá que el arte sacro es cumbre del religioso, puesto que se destina a un fin de mayor importancia.

 

En la ciudad de Bucaramanga hay un excelente artista que además de ser el autor de una serie de pinturas figurativas de todo tipo, el Maestro Enrique Reyes, se distingue por ser un extraordinario ejemplo de gran autor de obras de Arte Religioso, y gracias a Don Luis Solano, propietario de esa bella Galería de Arte “Colmolduras” que queda ubicada por los lados del Hotel Movich, podemos disfrutar de una esplendorosa muestra de pinturas sacras que nos adentran en ese mundo soñado por la religión que cobija a una masiva población de nuestro continente.

 

Todas las pinturas que hoy queremos compartir con nuestros lectores, son obras del afamado artista Enrique Reyes.

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