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domingo, junio 26, 2022

Ya se tomaron las fotos

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Según las imágenes que ha publicado este periódico en los últimos días, ya están en la ciudad los policías y soldados que prometieron las autoridades militares en el consejo de seguridad que se llevó a cabo en la gobernación del Departamento con motivo de los sucesivos hechos delictivos que se han presentado  especialmente en el área metropolitana.

Claro que cualquier uniformado adicional que llegue a la ciudad, es un apoyo a la lucha contra la delincuencia organizada y un mensaje de tranquilidad y seguridad a unos ciudadanos que están arrinconados ante la ola de inseguridad que azota al área metropolitana y la laxitud de la justicia para proteger la sociedad del avance del delito.

Sin embargo, por las imágenes publicadas cabe preguntar si el Viaducto, en el caso del Ejercito, y la Plaza de Bolívar, en el de la Policía, son los lugares de más alto registro en Pereira y en Dosquebradas de hechos delictivos. Esos sitios, sin duda, son los más visibles para los ciudadanos y seguramente, especialmente en el caso de la Plaza de Bolívar, donde se cometen o fraguan algunos delitos; pero allí no es donde se necesita la presencia del Ejercito y la Policía para devolverle la tranquilidad a nuestras ciudades.

En este par de lugares no es donde opera Cordillera, ni desde donde se maneja el negocio de la droga, ni donde se ordenan los ajustes de cuentas y los asesinatos selectivos, ni mucho menos donde se ejecutan. Tampoco son los lugares donde se esconden las armas con las que se cometen los delitos, ni donde se guarda el producto de lo robado o de las operaciones delictivas.

Las autoridades todas saben bien cuales son los barrios y comunas donde no se mueve un pelo sin el permiso de las organizaciones que allí operan, conocen de las famosas fronteras invisibles y quienes las han establecido, y tienen detectado, porque le han hecho seguimiento, donde permanecen los cabecillas de las bandas delictivas. A esos lugares es a donde deben llegar los refuerzos militares.

De qué le sirve a las dos ciudades para su anhelada seguridad, que en el ingreso al viaducto haya treinta militares bien armados o en la Plaza de Bolívar haya veinte uniformados pidiendo documentos, si los barrios Matecaña, o El Dorado, o el Balso, o San Diego, o San Judas, o en la zona de los puentes, siguen siendo el territorio donde la autoridad no llega y desde donde se sigue manejando el negocio de la droga, ordenando el cobro a la fuerza de los gota gota y señalando los asesinatos selectivos.

Ya se tomaron las fotos, ya la ciudad los vió, ahora lo que se necesita es que este refuerzo vaya donde se sabe que está el alma de la inseguridad, donde el crimen organizado vive como rey y donde nunca llega la Policía. Es allí donde se necesita su presencia para atacar de verdad el delito y poder devolverle a los ciudadanos la tranquilidad y la seguridad perdidas.

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