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jueves, febrero 2, 2023

Ya es un irrespeto

Una vez más el presidente Gustavo Petro confirma la asistencia a un acto importante y de relevancia nacional, y sin avisar y mucho menos excusarse, deja a quienes lo invitaron con la silla vacía y al público que lo estaba esperando y seguramente quería oír sus planteamientos, con los crespos hechos.

Esta vez el mandatario había confirmado la asistencia a la posesión de una magistrada de la Corte Suprema de Justicia, y no apareció sin siquiera hacer una llamada para anunciar que no llegaría y en su reemplazo por lo menos enviar un funcionario de alto nivel, que bien pudo ser su ministro de justicia, para que supliera su presencia en un acto en el que se acostumbra esté presente el Jefe del Estado.

La primera vez el país aceptó que el mandatario no llegara a la cita agendada y confirmada. Tal vez la explicación que, después de muchos días, se dio, de su malestar gástrico se vio como algo impropio pero pasable en quien tiene un trajín tan pesado y una agenda apretada; pero lo que ha pasado luego de ese inicial desplante desborda toda justificación.

Ya no es solo a 600 alcaldes de igual número de municipios del país, ni a los comerciantes reunidos en su congreso anual, ni a los militares en su imponente acto de ascensos, ni a los transportadores, ni a los asistentes a un Diálogo Regional Vinculante citado en alguna capital importante del país, a quienes deja esperando; sino a los magistrados de los altos tribunales de la justicia.

Dejar metidos a unos comerciantes con quienes tiene poca empatía porque cree que no votaron por él y además están representados por quien como presidente del Comité Intergremial ha cuestionado varias de las iniciativas presentadas por el gobierno, es entendible que pase; pero no asistir a un acto solemne en la Corte Suprema sin una sola excusa, es una actitud que no tiene justificación alguna.

Lo que está haciendo el presidente Petro ya no es solo un acto de descortesía con quienes lo han invitado y a quienes les ha confirmado su asistencia, sino un irrespeto no solo a las personas que lo invitaron, sino a la entidad que ellos representan y que, en muchos casos, como en el último, son instituciones que merecen la mayor consideración de todos los colombianos, incluido la del Jefe del Estado.

Y que no se diga ahora, menos cuando buena parte de los colombianos ha rechazado el desprecio, que el Presidente tiene problemas de salud, porque de la misma manera que todos los días salen de Palacio decenas de comunicados de prensa sobre distintos temas y de su cuenta personal de twitter comentarios desapacibles, bien pudo excusarse a través de ellos con los ofendidos.

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