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Pereira
viernes, agosto 12, 2022

Y también negligencia

Indignación y desesperanza es lo único que puede producir ver la fotografía que este periódico publicó el domingo en su primera página y en la que se puede apreciar el estado en que los vándalos y delincuentes, no de otra manera se pueden llamar, dejaron el busto del lider político Jorge Eliécer Gaitán, que se encuentra instalado en el parque que lleva su nombre, al frente del Hospital San Jorge.

No solo el busto en bronce del asesinado líder, sino el pedestal que lo soporta han sido desnaturalizados de tal manera que ya no se sabe quién es la persona a quien la Ciudad le está haciendo el homenaje de ocupar uno de sus parques más importantes, en reconocimiento a quien fuera un destacado líder político y social e inmolado cuando se erigía como el próximo presidente del país. Lo doloroso de esto es que lo que ha ocurrido con el busto de Gaitán es solo un ejemplo de lo que sucede en la Ciudad con la mayoría de los monumentos y esculturas que se han erigido para dar testimonio de vidas valiosas o que le han prestado un servicio importante a la Ciudad o al Departamento, han sido vandalizados, destruidos, o desnaturalizados por la turba que nada respeta y todo lo destruye.

¿Qué buscan los vándalos con destruir estas imágenes? ¿A quién creen que están agrediendo cuando desfiguran, o destruyen la escultura de Bolívar, o de Uribe Uribe, o de Teheran, o de Gaitán, o el monumento a los fundadores? Aquí ni siquiera se está ofendiendo el recuerdo de una personas que no necesita reconocimiento, ni la gratitud de los pereiranos y risaraldenses, porque todos ellos son hombres y mujeres que jamás esperaron retribución y a quienes ya se le han hecho suficientes homenajes.

No creemos que el Libertador Bolívar pierda prestigio ni merme el reconocimiento continental, porque unos delincuentes le pinten algunos mamarrachos a su escultura en Pereira; o que Uribe Uribe baje de su pedestal, porque en El Lago unos vándalos le hayan derramado dos tarros de aerosol; o que Gaitán deje de ser reconocido en el país como un líder político y social extraordinario, porque en el parque que lleva su nombre unos desadaptados lo hayan desfigurado.

Quienes realmente pierden con estos actos de vandalismo son los que con ellos están demostrando ignorancia crasa, desconocimiento de la historia, incultura y el peor de los defectos del ser humano, ingratitud, amén de que es la más dolorosa muestra de salvajismo, de mala educación y de desadaptación social. Pero lo más triste es que los monumentos y esculturas que han sido vandalizados y agredidos, así permanecen indefinidamente, porque ni la Administracion, ni ninguna entidad o  institución se interesan en recuperalos y devolverlos a su estado anterior, dejando en evidencia otra dolorosa mácula de nuesra sociedad, el descuido y la negligencia de las autoridades.

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