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sábado, diciembre 3, 2022

Unos hechos reprochables

Es evidente que detrás de los hechos de violencia de esta semana, haya personas y organizaciones dedicadas a alimentar el malestar social y la inconformidad de algunos sectores.

Nada, ni siquiera la muerte injusta de una persona a manos de quienes están instituidos precisamente para defender la vida de los ciudadanos, justifica la reacción y los hechos vandálicos desatados en algunas ciudades del país y que terminaron sumándole al menos una decena de muertos y más de un centenar de heridos, al triste suceso de Javier Ordoñez.

Lo que sucedió esta semana en Bogotá y otras ciudades del país, incluida la nuestra, fue más que una simple protesta contra los excesos, desafortunadamente ya repetitivos, de algunos miembros de la Policía Nacional, o, como lo sostienen algunos analistas, contra la falta de ayuda del Gobierno ante la crisis derivada de la pandemia y la no atención oportuna de un descontento social que viene sumando motivos desde el año pasado.

Por supuesto, es entendible la indignación de la gente por un hecho que nunca debió ocurrir, e inclusive el malestar por una situación de desempleo, de cierre de miles de negocios y de poco apoyo oficial; pero si lo que produjo el malestar es condenable, la reacción de los ciudadanos a todo esto es varias veces más reprochable.

Agregarle a una muerte, diez más y nadie sabe cuantos heridos, y miles de vitrinas destruidas, y cientos de negocios saqueados, y muchos vehículos quemados, y varias estaciones del transporte masivo atacadas y decenas de buses y articulados afectados, es un acto que lo único que hace es agravar un problema de por si complejo, y favorecer a quienes lo único que buscan es desestabilizar y crear un caos general.

Quién va a pagar los daños causados, muchos irreparables, a un montón de establecimientos y propiedades de personas que seguramente también estaban en desacuerdo con los hechos que motivaron las protestas y que quieren un severo castigo a los causantes de los sucesivos excesos policiales y una pronta respuesta del Gobierno a sus reclamos.

Ahora, es evidente que detrás de los hechos de violencia de esta semana, hay personas y organizaciones dedicadas a alimentar el malestar social y la inconformidad de algunos sectores de la población. La forma como se dio la protesta, la manera organizada como se convocó por redes sociales, los sitios estratégicos escogidos y los objetivos que fueron atacados por la turba, dejan ver fácilmente que en la sombra hay organizaciones interesadas en el caos y el descontento general.

Condenamos, pues, por supuesto los hechos que cobraron la vida de Javier Ordoñez, pero sobre todo los que se desataron a raíz de este suceso lamentable, y que dejaron dolor en muchas hogares y angustia y desesperanza en cientos de personas que perdieron sus negocios producto de la acción vandálica de fuerzas oscuras que poco les interesa la muerte de aquel ciudadano, pero si mucho el desorden, el caos y la desestabilización de las instituciones.

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