22.4 C
Pereira
jueves, diciembre 1, 2022

Unos delitos que crecen

Aunque en los primeros seis meses de este año los llamados delitos sexuales bajaron en Pereira y en el Departamento con relación al mismo período del año pasado, los casos que conocen las autoridades siguen siendo superiores a los promedios nacionales y muchísimo más altos que los de los departamentos y capitales vecinas.

Mientras en Risaralda, para no hablar sino de esto último, se registraron durante los primeros seis meses de este año, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, 307 casos de violencia sexual; en Caldas, con una población muchísimo mayor, se conoció de 170 denuncias por estas conductas, es decir un poco más de la mitad; y en el Quindío los hechos de esta naturaleza fueron 153, apenas el 50% de nuestro departamento.

Los delitos sexuales son una de las conductas más condenables que hay en una sociedad. La especial condición de las víctimas, casi siempre menores de edad, mujeres o en condición de sometimiento o de inferioridad, y las circunstancias de cercanía de su agresor, hacen de ellos unos actos repudiables que merecen todo el rechazo de la comunidad.

Aprovechar que se goza de la confianza de la víctima o de su familia, o que ha sido dejada a su cuidado, o que se permanece cercano a ella, o que se tiene una posición de superioridad, para cometer cualquiera de los aberrantes delitos contra la dignidad y la integridad sexual, es algo que deja al descubierto un grave problema en nuestra sociedad.

Lo peor de todo esto es que los datos de estos delitos que manejan las autoridades distan mucho de la verdadera realidad. Por temor a que no se les crea, o a las represalias del victimario, o a ser estigmatizados por la comunidad, en un porcentaje muy alto las víctimas no cuentan lo que les ha pasado y mucho menos recurren a las autoridades a denunciar las agresiones y a señalar a los responsables de los delitos.

Es decir que la realidad en materia de agresiones sexuales en Pereira y el Departamento, es mucho más dramática de la que reportan las estadísticas que manejan las autoridades y que se conocen.  Estas solo dan una idea del comportamiento de este grave problema social y de lo mal que estamos frente a ciudades y regiones similares en población, en cultura, y en costumbres a la nuestra.

Es urgente, pues, que las autoridades, de un lado prevengan a la comunidad sobre la amenaza que representan estos delitos y del otro, estimulen a la denuncia por parte de quienes han sido víctimas de una agresión sexual en cualquiera de sus formas y con ello permitan que estas conductas no queden impunes y los responsables paguen por sus aberrantes acciones.

Artículo anteriorEscampavía
Artículo siguienteCuando desnudaron a Bolívar

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -