Una vergüenza

Mientras cientos de ciudadanos amanecen y anochecen haciendo cola en los puntos anunciados por las autoridades de salud y las EPS sobre donde van a ser aplicadas la vacunas, y miles llevan días y semanas esperando ser agendados para la aplicación del biológico, la Contraloría General de la República anuncia que al menos 328 personas con edades superiores a los 120 años fueron priorizadas para ser vacunadas contra el Covid-19.

De otro lado, la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata (Diari) reportó que 110 personas que aparecen como fallecidas, fueron vacunadas y más increíble todavía que 35 que murieron por causas naturales no asociadas a la vacuna después de recibir la primera dosis, fueron reportadas como vacunadas con la segunda dosis.

Y como si todo esto fuera poco, se informa también, que hay casi 1.700 personas que, según los registros oficiales, se han saltado la fila y han recibido la vacuna sin estar priorizadas, y otras 228 que aparecen reportadas como de haber recibido dos o tres dosis en un lapso inferior a diez días. 

Desde que el Gobierno anunció la compra de las vacunas y el inicio de su llegadas al país, los distintos procesos de asignación, distribución y aplicación han estado en el ojo de huracán. Dosis desaparecidas, muertos inmunizados, personas que se saltan la fila, vacunas perdidas por interrupción en la cadena de frio y agendamientos que no se cumplen por falta de biológicos; sin embargo, lo que recientemente han encontrado los organismo de control no tiene explicación alguna.

Que por un error humano resulte el registro de una persona mayor de 120 años como vacunada, es posible que pueda pasar, pero que en un departamento como pasó en la Guajira aparezcan 62 vacunados con esta edad, o que en Bolívar sean 43 los adultos longevos que aparecen  como ya inmunizados, es un hecho que exige una investigación.

En todas partes del mundo la estricta organización, el seguimiento minucioso y los registros rigurosos han permitido adelantar un proceso de vacunación no solo transparente y confiable, sino ágil y de conforme a un programa preestablecido. En Colombia lamentablemente todo ha sido un desorden con los resultados que ha encontrado la Contraloría y que lo dejan muy mal parado ante el mundo y especialmente ante los países que han mostrado interés en apoyar a Colombia con vacunas.

Por fortuna de toda esta vergüenza nacional se salva el Departamento. Risaralda además de que no aparece en ninguna de las listas publicadas por el ente de control, de las regiones donde se han encontrado mayores irregularidades, es el departamento del país que mejor ha avanzado en el programa de vacunación y que proporcionalmente más dosis ha aplicado a  su población.

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