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jueves, diciembre 1, 2022

Una vergüenza

Por el Deportivo Pereira muchos pereiranos hacen cosas inadecuadas, cometen excesos y hasta intentan agredir a los jugadores.

No puede ser más vergonzosa la presentación del Deportivo Pereira en lo que va del año 2020. Hoy ajusta el equipo once partidos sin conocer el triunfo y como si esto fuera poco, el fin de semana pasado renunció el director deportivo, lo que se suma a la salida, hace ya varias semanas, del entrenador argentino Néstor Craviotto y de todo su cuerpo técnico.

No sabemos, por supuesto, si a este oscuro panorama hay que sumarle un bajo rendimiento de los jugadores, porque los directivos del equipo han resuelto jugar y actuar a espaldas de la afición y de los medios de comunicación que siempre lo acompañaron; pero no es difícil presumir que así este pasando.

Lo cierto es que, después del esperanzador regreso este año del equipo al grupo de los grandes, hoy, de acuerdo con lo único que se conoce que son la tabla de posiciones y los datos que se mueven alrededor de ella, el equipo va en dirección y a pasos agigantados hacia un lánguido regreso al descenso.

Todo esto sumado a la incertidumbre jurídico que sigue cubriendo a la institución matecaña, al manejo amañado que le vienen dando al equipo los directivos, al desinterés de las autoridades municipales por la suerte del Deportivo Pereira y a la larga interinidad que se viene presentando en la dirección técnica del equipo.

Claro que antes de aprobar el comportamiento de unos hinchas que se aglutinaron la semana pasada a la salida del Aeropuerto para reclamar con violencia a directivos y jugadores por su nuevo fracaso y su pésima presentación, lo condenamos y rechazamos; pero, no hay duda, que eso es la reacción espontánea de una afición que se siente ignorada y maltratada por las cabezas del equipo.

El Deportivo Pereira, así sus ocasionales directivos quieran esconderlo de la afición y convertirlo en un negocio monetario de unos pocos, sigue siendo un bien de la ciudad y, más que eso, lo más preciado para una afición que lleva muchos años acompañando al equipo en las buenas y en las malas, y que lo siente como parte de su alma.

Por el equipo muchos pereiranos hacen cosas inadecuadas, cometen excesos y hasta intentan agredir a sus jugadores. Es un sentimiento que, así se les quiera desconocer alejando al equipo de su alcance, difícilmente va a desaparecer y menos por acción de quienes nada conocen de su historia, ni de su arraigo popular.

Nos duele, pues, que el Deportivo Pereira esté en las condiciones que hoy está, que sus presentaciones no puedan ser más desastrosas y que quien lleva el emblema y los colores de la ciudad, vaya rumbo al hueco donde no se merece estar y de donde costó tanto trabajo salir.

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