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martes, noviembre 29, 2022

Una solución inaceptable

Parar un tráfico que se mueve a alta velocidad, para permitir el paso fácil a un flujo de vehículos que es menos del 10% del que se mueve por la doble calzada, es un absurdo.

No por haberse insistido una y otra vez desde este medio, deja de tener vigencia el problema de movilidad que están generando los reductores de velocidad que hace un par de meses instaló el Instituto Nacional de Vías en la calzada sur de la vía Pereira – Cerritos, antes del llamado cruce de “El Tigre”.

Cada vez se hacen más evidentes los trancones que allí se forman cuando los vehículos de todas las características tienen que reducir su velocidad a cero para cruzar las tres largas y molestas tandas de reductores que fueron instalados para dar paso a los vehículos que viniendo en sentido oriente-occidente tienen necesidad de desviarse hacia el sector de “El Tigre”.

Muchas veces, según se puede apreciar en las fotografías que han sido publicadas por este medio y que ruedan en las redes sociales, el trancón ha sumado más de cien vehículos y llegado hasta el ingreso al sector de Galicia, con todos los perjuicios para el pesado tráfico que mueve la vía, que están generando semejantes trancones.

Sin duda el cruce de “El Tigre” necesita una solución. Son muchos los vehículos que entran y salen de un sector que cada vez está más poblado y que avanza con un desarrollo urbano muy importante; pero aquella no puede ser ponerle un obstáculo de esta naturaleza a la única vía que hay de acceso a Pereira y por donde circula todo el tráfico que viene del occidente con destino al centro y el norte del país.

Parar un tráfico que, además viaja a alta velocidad, para permitir el paso fácil a un flujo de vehículos que con absoluta seguridad representa menos del 10% del que se mueve por la doble calzada Cerritos – Pereira, es un absurdo que solo cabe en la cabeza de quien quiere arreglar el problema haciendo lo más fácil y la menor inversión posible.

Este absurdo recuerda la decisión de Invías de instalar unos elementos similares en la variante la Romelia – El Pollo antes de la desviación hacia la vía a Marsella, y que han generado colas interminables de camiones y tractomulas, y la protesta de los conductores por los daños que los reductores le causan al tren de rodamientos de sus vehículos.

Lo más grave de esto es que, como ocurrió en la hoy cerrada vía, que una solución que se anuncio como provisional mientras el Gobierno definía cual era la obra que allí se necesitaba para evitar un cruce tan peligroso, se quedó como definitiva; los reductores terminen como solución definitiva al problema del cruce de “El Tigre”.

Sería inaceptable que una entidad que desde hace un año está recaudando el jugoso producto del peaje de Cerritos y que tiene la responsabilidad de garantizar la buena y segura movilidad por esta vía, fuera a salir ahora con que la solución final al desvío a “El Tigre”, son unos reductores de velocidad unos metros antes del peligroso cruce.

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