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sábado, julio 2, 2022

Una propuesta contradictoria

Es tendencia

Un buen mensaje

Un problema conocido

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Esta figura va contra un principio básico de cualquier ser humano y es poder tener vivienda propia, no solo para garantizar la tranquilidad durante su vejez, sino la de su familia cuando falte.

El Ministro de Vivienda anunció la semana pasada lo que denominó una novedosa figura para permitir que las personas mayores con dificultades para disponer de los recursos necesarios para su subsistencia y que tengan algún bien inmueble valioso, puedan entregárselo a una entidad bancaria para que esta les suministre esos recursos que le hacen falta.

La llamada “Hipoteca inversa”, que al parecer ha funcionado con relativo éxito en otros países, busca solucionar el problema de ingresos que puedan tener las personas mayores de 65 años, a cambio de entregarle a una entidad financiera, al momento del fallecimiento, la propiedad del bien ofrecido en pago por la mesada recibida.

Se trata en la práctica de venderle a alguna entidad la casa de habitación u otro bien inmueble, para que esta se la pague en cuotas mensuales que dependerán del valor de la propiedad y de la vida esperada del interesado, hasta que fallezca, momento en el cual la propiedad pasará a manos del banco respectivo.

Es probable que para una persona que, por alguna razón, se quedó sin ingresos y por tanto tiene problemas para comprar lo necesario, pero que con el esfuerzo de muchos años ha podido conseguir vivienda propia, sea una solución cambiar su casa por un ingreso mensual hasta su muerta. Es decir, entregar lo único que tiene a cambio de la garantía de no faltarle nada en el resto de sus años.

Esto mirado así, especialmente para las personas de cierta edad y que no tienen a quien recurrir para pedirle apoyo para comprar lo necesario para vivir, puede ser interesante y una manera de garantizar una tranquila subsistencia, sin necesidad de tener que ir a pedirle ayuda a quienes a lo mejor no tienen ningún interés de darla.

Sin embargo, esta figura va contra un principio básico de cualquier ser humano y es poder tener una vivienda propia, no solo para garantizarse su tranquilidad durante la vejez, sino la de su familia cuando falte. Este gobierno y todos los gobiernos han hecho todos los esfuerzos para tratar de darle vivienda propia al mayor número de colombianos. Ahora, el mismo gobierno les dice a esas personas, entréguele lo que tantos sacrificios le ha costado y yo le ayude a conseguir otorgándole generosos subsidios, a cualquier entidad bancaria para que esta le de a cambio unos pesos mensuales con los cuales pueda vivir decentemente.

La otra duda que queda de la propuesta oficial, es, conociendo la forma que operan las entidades financieras y teniendo en cuenta además de que su negocio no es comprar bienes inmuebles ni llenarse de estos, si los bancos sí van a ponerle un valor justo a los bienes que les ofrezcan los necesitados colombianos, o más aún si ellos sí van a recibir todo lo que les ofrezcan o solamente aquellos bienes que les representen un buen negocio.

En el papel, pues, la “Hipoteca inversa” parece una buena alternativa para muchas personas que teniendo vivienda propia pasan dificultades para comprar lo necesario para vivir; sin embargo, en la práctica es una propuesta que ataca directo tal vez la primera y más importante aspiración de cualquier núcleo familiar y es poder tener una vivienda propia.

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