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Pereira
miércoles, agosto 10, 2022

Una práctica suicida

Es tendencia

El discurso de Petro

Es urgente

Ojalá, no pase

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Esta semana, otro joven perdió vida en la carretera Pereira-Alcalá al chocar de frente y violentamente contra una volqueta, cuando intentaba practicar el llamado Gravity Bike, un deporte extremo que consiste en descolgarse, por una vía muy pendiente, en una bicicleta a la que le han retirado los frenos y agregado peso para que tome mayor velocidad.

Esta es una peligrosa práctica que ha hecho carrera en las vías de la ciudad y que ya ha cobrado la vida de varios menores, especialmente niños, en el último tiempo. No hace mucho, otro pequeño se estrelló contra un camión que estaba parqueado sobre la vía en la doble calzada Cerritos-Cartago, y tampoco resistió los efectos del brutal golpe.

Se dirá que este es un deporte como cualquier otro y que tiene sus riesgos también como casi todos los demás; pero una cosa es practicarse en lugares que ofrecen todas las garantías y otra bien distinta hacerlo en sitios que son verdaderas trampas mortales para quienes se aventuren a convertirlos en pista de Gravity Bike.

La vía a Alcalá es una calzada estrecha, en muy malas condiciones de mantenimiento, llena de huecos, con pésima visibilidad, con un tráfico descomunal y por la que, a pesar de todo esto, los vehículos circulan a alta velocidad; lo que la hace un sitio imposible para la práctica de este deporte.

Sin embargo, esta vía es una de las rutas predilectas de quienes practican el Gravity Bike. Claro que la adrenalina es una de las características propias de este deporte, pero una cosa es practicarlo con ciertas condiciones de seguridad y otra bien distinta lo que están haciendo muchos niños adolescentes de la ciudad.

Todo esto ocurre lamentablemente a los ojos y con el conocimiento de las autoridades, las que a pesar de los llamados permanentes de las comunidades vecinas, de las empresas de transporte que circulan por esa vía y hasta de los propios padres y familiares de los practicantes, nada hacen para evitar una práctica que en estas condiciones es simplemente suicida.

Nadie explica, por qué si todo el mundo levanta la voz para llamar la atención sobre esta horrible práctica y pide que no se permita seguir poniendo en riesgo la vida de las decenas de niños y jóvenes que diariamente recorren como locos la carretera a Alcalá y otras vías de la Ciudad, ninguna autoridad se apersona de la situación y le pone remedio a este problema.

Ojalá el doloroso hecho de esta semana, sirva para que ahora sí, las autoridades de tránsito y la Policía ejerzan alguna vigilancia sobre las vías donde se sabe que se practican deportes extremos como este o como los piques, y donde la falta de garantías mínimas están cobrando la vida de niños y jóvenes incapaces de medir los riesgos de un deporte que en estas condiciones es letal.

Para estar informado

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