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domingo, noviembre 27, 2022

Una práctica aberrante

Es cierto que existen normas que obligan a quienes tienen mascotas a cumplir ciertos protocolos; pero por ningún motivo su inobservancia puede castigarse con semejante practica.

L

a semana pasada este periódico recogió en sus páginas las denuncias de algunos habitantes de la comuna “El Poblado” sobre el supuesto envenenamiento, a través de alimentos alterados, de los perros y gatos que deambulan por las calles del sector sin el debido cuidado de sus propietarios.

Decía la información que a través de las redes sociales se estaba advirtiendo a quienes tienen esta clase de mascotas que si no se recogían las heces de sus animalitos estos serían envenenados por medio de alimentos mezclados con algún producto mortal que serían dejados en las calles y en los lugares públicos.

Aunque las autoridades han dicho que hasta ahora no se ha recibido una sola denuncia concreta sobre un animal envenenado y que tampoco se ha encontrado algún cadáver de   una de estas mascotas, lo que se dice y muestra en las redes sociales, es, no solo lo contrario, sino el testimonio de que si han aparecido animales muertos en las vías.

Esto con el antecedente de que en el pasado y en ese mismo sector de la Ciudad, ocurrió exactamente lo mismo de ahora. Aparecieron especialmente algunos perros muertos y el diagnóstico fue que habían fallecido producto de ingerir un alimento envenenado; y esto además, acompañado de una advertencia similar a la de ahora en el sentido de que si no se recogían las heces de las mascotas se seguiría dejando alimentos mezclados con productos letales.

Nada justifica dejar un alimento envenenado para que un animalito lo consuma y sufra los rigores de semejante aberración. Es cierto que existen normas que obligan a las personas que tienen mascotas a cumplir ciertos protocolos cuando los sacan a pasear por el sector para que hagan su necesidades fisiológicas; pero por ningún motivo su inobservancia puede castigarse con semejante practica.

Lo que debe hacer la comunidad y quienes se enteren de algún hecho violatorio de las normas de convivencia ciudadana, es ponerla en conocimiento de la Policía para que esta tome las medidas respectivas con los dueños infractores, pero jamás asumir prácticas como las que se están anunciando en las redes sociales y a través de otros medios no convencionales.

Si bien, pues, no seguir algunas normas básicas de cultura y de convivencia afecta la vida y la tranquilidad de los integrantes de cualquier comunidad, la forma de corregir estos desvíos y estos errores no puede ser nunca la violencia, ni el trato cruel, ni mucho menos atentar contra la vida del infractor ya sea este una personas o un animal de compañía.

Para estar informado

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