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miércoles, diciembre 7, 2022

Una polémica reforma

Dentro de los muchos puntos incluidos en la Reforma Política que el gobierno del presidente Petro radicó en el Congreso de la República el pasado 13 de septiembre y que más han generado polémica, hay dos especialmente álgidos, el voto obligatorio y la posibilidad de que los congresistas sean nombrados ministros o puedan presentarse como candidatos a un cargo de elección popular.

Según un reciente sondeo de opinión realizado por una conocida firma encuestadora, tres de cada cinco personas consultadas dijeron estar de acuerdo con la obligatoriedad del voto, y en el caso de una posible puerta giratoria entre el Ejecutivo y el Legislativo, solo uno de cada cinco expresó su conformidad con esta autorización.

En cuanto al voto obligatorio, a pesar de que el sustento es “fortalecer la cultura ciudadana de participar en las decisiones políticas y electorales del país” y “acabar con el clientelismo electoral”, llama la atención que, según el nuevo texto, este ajuste solo tenga vigencia por dos períodos constitucionales consecutivos.

Si lo que se quiere es crear cultura y proscribir el clientelismo, no tiene mucho sentido hacerlo únicamente en dos elecciones. Ahora, la pregunta es ¿está en condiciones el Estado de garantizarle, a quienes viven en regiones apartadas y de difícil acceso, el transporte para llegar a los sitios donde hay mesas de votación y poder cumplir con la obligación de votar?

No se puede pasar por alto, para mencionar solo un caso, que en muchas regiones del país viajar desde los sitios donde se vive hasta las cabeceras municipales y donde la única comunicación, en ausencia de carreteras, son los ríos, tarda hasta días, lo que hace casi que imposible cumplir con la nueva norma.

En el segundo punto polémico, las malas experiencias pasadas y que hicieron precisamente que se eliminara esa posibilidad de la legislación actual, no parecen aconsejar que se pueda abrir nuevamente un boquete que lo único que hace es permitir que el Gobierno pague favores políticos adquiridos y alimentar otra peligrosa y esa si letal variedad de mermelada.

Por años el gabinete ministerial se movió entre el Legislativo y el Ejecutivo con la lógica y nefasta consecuencia de unos votos amarrados en el Congreso, en favor de gobierno, y unos ministros de corte absolutamente políticos y más comprometidos con sus respectivos partidos, que con los intereses nacionales.

Por supuesto, hay otros puntos en el proyecto de Reforma Política que están dando de donde cortar, como las listas cerradas, la paridad de genero y la universalidad, además de la permanencia limitada de los congresistas a cuatro períodos en el Senado o en la Cámara de Representantes, y que habrá oportunidad de comentar en este espacio en los próximos días.

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