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Pereira
jueves, julio 7, 2022

Una modalidad que crece

Es tendencia

¿Es una prioridad?

Alentadoras, pero…

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N de la D. Por un error involuntario de tipeo salió un error grave de ortografía en nuestro editorial de ayer. Ofrecemos disculpas por las molestias que ello pudo haber causado a nuestros lectores.

 

En medio del avanzado deterioro de las condiciones de seguridad de la Ciudad, hay un delito que tiene en alerta a los ciudadanos y a las autoridades, por los graves efectos colaterales que puede tener, y es el robo mediante el uso de la escopolamina y de alguna sustancia similar.

Según los datos que manejan las autoridades de policía, en lo que va corrido del presente año se ha recibido en el Área Metropolitana, 28 denuncias por hurtos cometidos con el uso de escopolamina. Si se compara este registro con el del año pasado, cuando en los primeros seis meses se habían conocido once casos, se está ante un incremento del 250%.

Esta preocupante realidad tiene dos agravantes, el primero es que los datos que manejan las autoridades están muy lejos de la realidad. La gran mayoría de las personas que son víctimas de este abominable delito no recurren, por distintas razones a la policía o a los funcionarios respectivos, a poner la denuncia.

La situación de indefensión en que quedan, la demora en recuperarse y muchas veces las secuelas que dejan, hacen que las víctimas de la intoxicación y del delito, tengan que permanecer por varios días sometidos a reposo y a cuidados médicos que hacen que cuando se reponen del todo prefieran no salir a ninguna parte, ni denunciar el delito.

El otro agravante son las nocivos efectos que el consumo de la escopolamina o de una sustancia parecida produce en la persona, consecuencias que, cuando la cantidad suministrada excede las cantidades que puede soportar el cuerpo humano, pueden llegar inclusive a ser mortales.

Las ventajas, para los delincuentes, del uso de estas sustancias, son que para el cometido de su delito, que casi siempre es el robo, no hay uso de violencia física. La persona es reducida mediante el sometimiento de su voluntad que le produce la escopolamina, lo que permite al victimario despojarla de todo lo que lleva, sin que prácticamente alguien se dé cuenta.

Esta, no hay duda, es la razón por la que este delito ha crecido desproporcionadamente  en los últimos meses y por la que hay tanta alarma entre los ciudadanos. La facilidad con que una persona puede ser drogada, solo se requiere el contacto de la piel con la sustancia, facilita el accionar de los delincuentes y pone en alerta  a los ciudadanos.

Es urgente, pues, una estrategia preventiva y educativa que ponga en conocimiento de la gente del común de los riesgos tanto físicos como síquicos para la persona, esta modalidad de robo y de la importancia de denunicar el hecho ante las autordades para que estas puedan hacer las indagaciones del caso y perseguir a quienes tiene en jaque a los pereiranos y risaraldenses.

Para estar informado

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