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sábado, enero 28, 2023

Una luz de esperanza

Un mes después del desprendimiento de la ladera norte del río Otún en inmediaciones del barrio La Esneda y que cobró la vida de 17 personas y dejó a decenas de familias damnificadas y sin techo, por fin se conoció cuál será la suerte de los habitantes que tuvieron que salir a la  carrera de la zona de desastre sin siquiera poder sacar sus mínimas pertenencias.

Según el alcalde Carlos Alberto Maya, las 138 familias que perdieron su vivienda o  que fueron desalojadas ante el riesgo de correr la misma suerte, serán reubicadas en un terreno cercano al Parque Ukumarí. Esta decisión fue tomada después de analizar al menos tres opciones y teniendo en cuenta la capacidad del terreno y otras variables importantes para el proyecto como la disponibilidad de servicios públicos y de transporte.

Por supuesto que el anuncio del alcalde Maya y de su homólogo de Dosquebradas, es una buena noticia para las familias que todo lo perdieron en la emergencia, especialmente porque el mandatario aseguró que el proyecto ya contaban con el aval definitivo del Ministerio de Vivienda y tenía cierre financiero.

Esto sin duda envía una luz de esperanza a unas personas que aparte de recibir la avalancha de apoyos de los pereiranos y no faltarles, según sus propias manifestaciones, comida, ni vestido, ni colchones, ni cobijas, muy poco han recibido en ayudas no materiales y que son igualmente importantes, como orientación y apoyo sicológico.

Estas personas llevan un mes sin saber cuál será su futuro, dónde van a vivir, qué va a pasar cuando se acaben los víveres y el vestuario que les han regalado los pereiranos y, sobre todo, cuándo se agoten los escasos recursos para pagar los arriendos de apoyo que les ha ofrecido el Gobierno.

Apoyo que, entre otras cosas, primero es insuficiente, por lo menos en el caso de la vivienda, para cubrir el valor comercial de los arriendos en la Ciudad y segundo, es incierto si se tienen en cuenta experiencias como la de El Portal de las Villas en donde un año después los 10.000 millones de pesos prometidos por el propio presidente Duque, no habían llegado.

Lo importante ahora, entonces, es que el proyecto de construcción y entrega de las viviendas a los damnificados del río Otún, camine en el Ministerio de Vivienda y no tenga contratiempos en Pereira, y en el menor tiempo posible las 138 familias damnificadas reciban sus viviendas.

Ahora, mientras esto ocurre, que conociéndose cómo funcionan las cosas oficiales en el pais no serán meses, sino años, es necesario acompañar a las familias que todo lo perdieron, con asistencia profesional especialmente en el campo de la sicología y de la salud mental.

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