25.4 C
Pereira
miércoles, julio 6, 2022

Una horrible práctica

Es tendencia

Alentadoras, pero…

El resultado de mayo

- Advertisement -

Dramáticas, por decir lo menos, son los datos del estudio de prevalencia de VIH, hepatitis virales, sífilis y comportamientos asociados en las personas que se inyectan drogas, que acaba de divulgar el Ministerio de Justicia y que se realiza periódicamente en las principales ciudades del país.

Según este documento, en Pereira y Dosquebradas hay 1.228 personas que se inyectan permanentemente heroína o alguna droga similar, un registro muy alto si se tiene en cuenta que por ejemplo Medellín, una ciudad con una población muchísimo mayor que la nuestra y con problemas sociales muy parecidos, tiene 1.183 adictos, un número inclusive menor que el nuestro.

Y comparado con la inmensa mayoría de las ciudades del país similares a la nuestra y, por supuesto, con las otras dos capitales del Eje Cafetero, Pereira y Dosquebradas tienen muchos más personas que consumen drogas inyectables.

Lo más grave de todo esto es que los registros que manejan las autoridades y que contiene el estudio, no reflejan la realidad que viven nuestra ciudades en esta materia, porque hay muchísimas personas que recurren a esta práctica y están fuera de la óptica de los organismos y entidades dedicadas a atender este doloroso problema y a ayudar a quienes por distintas razones han caído en el profundo pozo de la adicción, a uno de las peores estupefacientes.

Cuántas personas, especialmente habitantes de calle o seres que ya han perdido el control de sus acciones, se inyectan todos los días y en muchos casos varias veces al día, heroína o drogas similares y solamente ellos, quienes se las suministran y, de pronto, algunos muy cercanos, lo conocen y saben de su práctica.

De ahí que este sea un problema muchísimo mayor del que conocen oficialmente las autoridades e inclusive del que creen los profesionales que trabajan en el tema y las instituciones de salud y de asistencia social que se dedican a atender el problema y a buscar soluciones que permitan al menos detectar a quienes recurren a esta práctica.

No se puede pasar por alto que en buena parte quienes se inyectan heroína utilizan la misma jeringa una y otra vez, y en no pocos casos la comparten con otros consumidores, y que esta práctica es una de las mayores fuentes de contagio de enfermedades como la sífilis y el VIH. De hecho, según el estudio, en nuestra ciudad solamente el 30.6% usa jeringas nuevas cada vez que se inyecta, el resto lo hace algunas veces u ocasionalmente.

Es necesario, pues, que las autoridades diseñen una estrategia dirigida, de un lado a atacar el consumo de sustancias inyectables y del otro, a promover que quienes de todas maneras consumen estas drogas, adopten unas mínimas precausiones de salud e higiene que eviten que esta horrible práctica le pueda causar algún daño a la salud de la persona.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -