23.4 C
Pereira
sábado, noviembre 26, 2022

Una alerta oportuna

La obligación ahora, es analizarlo sin prevenciones y tomar las acciones oportunas para evitar que este problema ponga a Pereira en una situación que nadie quiere vivir.

La semana que pasó, la Defensoría del Pueblo emitió una “Alerta Temprana” sobre el riesgo en que están Pereira, Armenia y Manizales, debido a la presencia de Grupos Armados Delincuenciales Organizados en la región.

Según la alerta, en el Área Metropolitana Centro Occidente hay presencia de organizaciones armadas ilegales, sucesoras de los paramilitares, que se han ocupado en formar grupos de jóvenes en las comunas más vulnerables de la ciudad que se dedican a los homicidios selectivos, al desplazamiento forzado, a la extorsión, a la promoción ilegal de construcciones en lotes públicos, a la trata de personas, a la explotación sexual de menores, al tráfico de estupefacientes, a la restricción a la movilidad y a la vulneración de derechos de los lideres sociales.

Y tal vez lo más grave, la alerta dice que estos grupos delincuencial se han dedicado a asesinar los lideres sociales como un mecanismo de control sobre las organizaciones comunitarias para evitar que ellas, primero los denuncien y segundo, colaboren con las autoridades en la lucha contra el delito.

Por supuesto que esta voz de alerta preocupa y tiene que invitar a las autoridades, especialmente de policía, a analizarla y a ajustar las acciones que se están realizando para combatir el delito organizado y controlar la llegada e instalación de organizaciones ilegales especializados en la formación de grupos armadas que se dediquen a controlar los sectores más populosos de la ciudad y desde allí irradiar a toda la Ciudad su accionar delictivo.

Pereira ha sido, en medio de todo, una ciudad tranquila donde se ha podido vivir sin mayor riesgo, y en la que las acciones delictivas no han pasado de ser hechos aislados que responden básicamente a luchas por el territorio y el control del negocio de la droga, pero nunca a verdaderas organizaciones criminales con entronques nacionales como las que operan en las grandes ciudades del país.

Sin embargo, no se puede desconocer que su localización estratégica, su crecimiento acelerado, la falta de oportunidades de trabajo, sus crecientes problemas sociales, la llegada de gente de todas partes del país en condiciones muy precarias y el avance del consumo de droga, hacen de la ciudad un lugar llamativo para las organizaciones criminales que operan en el país.

Por esto, la sola experiencia vivida por ciudades como Medellín, en donde empezó en sus comunas orientales con un modus operandi similar al que advierte la Defensoría del Pueblo, tiene que ser suficiente para que, sin pérdida de tiempo, las autoridades dispongan toda su capacidad investigativa y operativa para atacar estas estructuras y evitar que ellas se afiancen y cumplan su cometido. Queda, pues, el llamado de la Defensoría del Pueblo sobre un riesgo que, según su mirada, está poniendo en peligro la seguridad de la ciudad. La obligación ahora es de las autoridades, analizarlo y evaluarlo sin prevenciones ni molestias, y con tomar las acciones que considere oportunas para evitar que este problema se salga de madre y ponga a Pereira en una situación que nadie quiere vivir.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -