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Pereira
miércoles, agosto 10, 2022

Un trato injusto

Es tendencia

El discurso de Petro

Es urgente

Ojalá, no pase

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El Concejo Municipal de Pereira acaba de aprobar en segundo debate un Proyecto de Acuerdo mediante el cual se da un nuevo plazo hasta el 30 de septiembre para que los ciudadanos que no lo hicieron paguen el impuesto predial gozando de todos los beneficios que tenían quienes si cumplieron con su obligación antes del término inicialmente estipulado.

De acuerdo con las condiciones anteriormente establecidas quien pagara el impuesto predial antes del 30 de junio obtenía un descuento del 10% y otro adicional que oscilaba entre el 5 y 20%, dependiendo del incremento del valor de la contribución comparada con la que se había pagado el año anterior. Ahora, gracias al nuevo Acuerdo, quienes no han pagado y lo hagan antes de septiembre 30 obtendrán los mismos descuentos.

Se entiende que la extensión del plazo, tal como se hizo cuando se amplio del 30 de marzo al 30 de junio, tiene cómo propósito facilitarle la atención de la obligación a los dueños de los predios, teniendo en cuenta el exhorbitante incremento de los valores producto de la actualización catastral. Pero qué sentido tiene hacer esto después de que la inmensa mayoría de los ciudadanos hizo de tripas corazón, como se dice popularmente, para cumplir con su obligación con el municipio.

Si lo que se quería era ayudarle nuevamente a los pereiranos a pagar el impuesto predial sin que perdieran los beneficios que siempre ha ofrecido la Administración, por qué no se presentó el proyecto de acuerdo con la suficiente antelación para que el Concejo Municipal tuviera tiempo de debatirlo y aprobarlo, y no el 23 de junio cuando quedaban solo cuatro días hábiles para que feneciera el plazo.

No se necesita tener una mente demasiado prevenida para pensar que lo que se quiso hacer fue presentar la iniciativa a última hora para que no se alcanzara a debatir y a cumplir todos los pasos que necesitaba el Proyecto de Acuerdo para ser aprobado, y la mayoría de los propietarios tuviera que pagar antes del 30 de junio y el Municipio pudiera recaudar prácticamente todo el impuesto predial.

Se dirá que la fecha establecida era el 30 de junio y que todos los ciudadanos debieron haber pagado en esa fecha y que el nuevo plazo es una gabela para quienes no pudieron atender el compromiso ese día, y es cierto; pero también lo es que es un trato inequitativo con quienes tuvieron que hacer toda clase de esfuerzos económicos, primero para cumplirle a la Ciudad y segundo, ganarse los descuentos que ofrecía la norma anterior.

Lo que hubiera sido justo era haber dejado la fecha del 30 de junio para los predios cuyo impuesto predial aumentó menos del 5% y extender, por supuesto con toda la antelación del caso, el plazo, de manera escalonada, para los inmuebles cuyo impuesto subió por encima de este porcentaje, obviamente conservando todos los descuentos y beneficios que ahora se les va a privilegiar a quienes no pagaron a tiempo.

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