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Pereira
lunes, febrero 6, 2023

Un show innecesario

22El viernes pasado el Ministro de Defensa vino a la Ciudad a, con su presencia,  respaldar  el derribamiento de una casa de tres pisos que, según las autoridades, era desde hace más de diez años un centro de almacenamiento y distribución de droga y una guarida de delincuentes.

Una gigantesca retroexcavadora fue la encargada de, a la orden del Ministro, meter su largo brazo por una de las ventanas del inmueble y proceder a tumbar una edificación que no necesita de semejante máquina para venirse abajo.

Por supuesto, este es el fin que deben tener todos los inmuebles que estén dedicados a ser instrumentos de delito, llámese ollas del microtráfico, reducideros de las cosas robadas, centros de agenciamiento de sicarios, puntos de alquiler de armas de fuego, lugares donde se patrocina la prostitución infantil o sitios donde se planea y promueve el delito.

Sin embargo, ¿justifica semejante parafernalia, incluido ministro abordo, una máquina más grande que el inmueble y convocatoria a rueda de prensa, para tumbar una casucha de esterilla que estaba a punto de venirse abajo y sobre todo que no representa a ninguno de los centros del delito que operan en la Ciudad?

Pereira está llena de ollas y de guaridas de delincuentes, las autoridades lo saben, todas mucho más grandes y representativas que la casa que el viernes ordenó tumbar el Ministro, y sin embargo, todas siguen funcionando y promoviendo el delito, y a ninguna autoridad parece interesarle esto.

Antes de terminar su gobierno el presidente Santos vino a la ciudad y en otro acto parecido y a pocos metros de donde el viernes se paró el Ministro de defensa, dio un plazo de 30 días para acabar con todas ollas que hay en el llamado sector de los Puentes, Hoy, cuatro años después, ese lugar no solo sigue siendo la peor olla de la Ciudad, sino un sofisticado y poderosos centro del delito en la región.

Para qué traer al presidente de la República a que ordene lo que no es posible cumplir, o para qué el Ministro monta semejante parafernalia, si el inmueble echado a tierra ni siquiera era de los delincuentes, sino de un ciudadano anónimo a quien lo desplazaron de su vivienda y nada tiene que ver con las actividades delictivas que se realizaban en el lugar.

Ollas, como la que se tumbó el viernes pasado, hay por todas partes y de sectores donde el delito es el rey y se campea a los ojos de todos, está llena la Ciudad.  Lo que hace falta es una verdadera decisión para atacar los sitios donde se fragua y se ordena el delito, lugares que las autoridades no solo saben cuales son, sino quienes son sus cabecillas y promotores.

Antes, pues, que venir a hacer semejante show, lo que debería hace el Ministro y su despacho es perseguir de verdad todas las organizaciones criminales que operan en la Ciudad y desmantelar sus estructuras. Ahora si la decisión es también destruir sus guaridas, habría que derribar no una, sino cientos de inmuebles y hasta sector enteros de Pereira, que está comprobado, están al servicio del delito.

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