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domingo, mayo 19, 2024

Un presidente que oiga

Necesidades son lo único que tiene el Departamento, pero lo primero que requieren Risaralda y el país es que haya un presidente que los oiga y no lo desprecie.

Está anunciada para hoy la visita a la ciudad del presidente Gustavo Petro para presidir, según se ha dicho, una reunión de gobernadores y de alcaldes de las ciudades capitales de todo el país. Sería la segunda vez que haga presencia el mandatario en el Departamento, luego de su venida relámpago al municipio de Quinchía al principio del gobierno.

No sería raro que hoy, como ha ocurrido tanta veces no solo en Bogotá sino en muchas regiones del país y para distintos compromisos, tampoco apareciera el Presidente y dejará una vez más no solo a los alcaldes de capitales y gobernadores esperándolo, sino a los habitantes Risaralda y del Eje Cafetero.

Hace apenas dos semanas el mandatario dejó esperando a los gobernadores del Eje Cafetero y a los alcaldes de las tres capitales, así como a los congresistas de estos departamentos, a quienes había convocado a una reunión en Palacio para escucharlos y analizar los proyectos de interés común en la región.

En esa oportunidad, como ha ocurrido regularmente en todos los eventos y reuniones donde, a pesar de estar confirmado, no ha llegado, no hubo ninguna explicación por su ausencia y mucho menos una disculpa por su no presencia, simplemente no apareció y al cabo de varias horas les notificaron a los convocados que no habría reunión.

De todas maneras, si está vez sí apareciera el Presidente, ojalá haya la oportunidad para recordarle todas las necesidades que tiene el Departamento en materia de infraestructura vial, en saneamiento básico, en seguridad, en infraestructura de servicios públicos, en atención a la niñez, en vivienda, en salud, en vías terciarias y en apoyo al campo.

Seguramente el Presidente no querrá saber nada de las Vías del Samán, ni del Hospital de Cuarto Nivel, ni de la doble calzada La Romelia – El Pollo, ni del Parque San Mateo, a pesar de que fue un compromiso de campaña, ni de la Plataforma Logística, ni de la cárcel de El Pílamo; pero por lo menos que conozca el proyecto de la Planta de Tratamiento para Pereira, que sepa que los cientos de damnificados del deslizamiento del río Otún o de la avalancha de La Trinidad en Santa Rosa, o del incendio en un deprimido sector de la Ciudad, todavía están esperando el prometido apoyo nacional.

También sería la oportunidad para que el Presidente se enteré del problema de los mineros de Quinchía, del avance incontrolado del consumo de estupefacientes en los colegios del Departamento, del crecimiento del desempleo en el Área Metropolitana, de los cientos de familias que se quedaron esperando el prometido subsidio de vivienda del Gobierno y de los miles de campesinos que siguen esperando los créditos baratos ofrecidos por el Banco Agrario para rescatar sus abandonadas tierras.

Necesidades, pues, son las que tiene el Departamento no solo en obras físicas que saquen del atraso a la región o que le permitan a sus habitantes mejorar su calidad de vida, sino también en salud, en educación, en seguridad y en vivienda; pero lo primero que requieren Risaralda y el país es que haya un presidente que los oiga y no lo desprecie.

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