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Pereira
sábado, septiembre 24, 2022

Un polvorín

Como lo ha confirmado el IDEAM, las lluvias en el departamento no solo se han intensificado en los últimos días, sino que la cantidad de agua caída está sobrepasando los volúmenes tradicionalmente registrados en las épocas más lluviosas, con los consecuentes riesgos que obviamente genera esta situación y que ha advertido la Coordinación Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres.

Según su directora, los municipios de La Celia, Santuario y Santa Rosa están en alerta roja ante la posibilidad de presentarse deslizamientos de tierra graves, y Guática, Pereira, Apía, Balboa, Mistrató, Quinchía y Pueblo Rico se mantienen en alerta naranja por igual razón o por el posible aumento súbito de los niveles de sus ríos y quebradas.

Esta inquietante advertencia se suma a la información entregada por la Oficina de Gestión del Riego de Pereira, según la cual en la Ciudad hay identificados 90 puntos críticos y con posibilidad de deslizamientos, y de ellos apenas unos 20 reciben un monitoreo permanente, el resto si acaso lo tienen esporádicamente.

Todo esto quiere decir que la Ciudad y la región están en alto riesgo de tener en cualquier momento una emergencia y que si no ocurren más hechos dolorosos como el de hace un mes, es por un físico milagro de Dios. Con semejantes niveles de pluviosidad como los que hoy alcanza la región y tantos puntos vulnerables y sin ninguna vigilancia, en cualquier lugar puede saltar la liebre y causar un desastre incalculable. Lo peor de esto es que las administraciones han confesado su incapacidad para, de un lado atender los puntos críticos y reducir al mínimo los riegos de una emergencia y del otro, reubicar las personas que están en las zonas de riego de un deslizamiento, o de una inundación, o de una emergencia parecida.

Y más grave sucede con los lugares que las administraciones confiesan que ni siquiera monitorean o les hace seguimiento. Allí sí que es cierto que en cualquier momento puede presentarse una tragedia y sí que es posible que las personas en riesgo de ser víctimas sean mucho más de las que se piensan, por aquello que ninguna autoridad se ha siquiera percatado de su presencia en el lugar. La Ciudad y el Departamento están, pues, según el informe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Pereira y el anuncio del IDEAM sobre los altos niveles de lluvias en todo el Departamento, sentados en un polvorín. Hasta ahora lo único que se ha visto son derrumbes en vías, desbordamiento de quebradas y deslizamientos en zonas despobladas; pero no queremos imaginar lo que pueda pasar en el momento en que cualquier fenómeno de estos ocurra en algún lugar donde haya masivos asentamientos humanos, el desastre sería doloroso.

Para estar informado

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