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sábado, diciembre 3, 2022

Un panorama oscuro

No se requiere conocer estos datos para saber que la masacre laboral en la ciudad es impresionante y que la perspectiva de recuperación del empleo es muy débil.

El informe que acaba de entregar el DANE sobre la situación del mercado laboral en el país, confirma, de un lado la tendencia al alza de la curva de desocupación y del otro, la percepción que hay sobre la impresionante pérdida de puestos de trabajo en las diferentes actividades económicas de la Ciudad y muy especialmente en los sectores de la manufactura, el comercio y el turismo.

Mientras en el trimestre móvil mayo-julio del año pasado, en Pereira y su área metropolitana el desempleo fue del 8,2%, en el mismo período de la presente vigencia este fenómeno fue del 24,1%, es decir, tres veces más.

Esto, en número de personas, significa que, mientras el año pasado al cierre del mes de julio había en la ciudad 27.150 desocupados, en la misma fecha de este año los desempleados eran 71.703, lo que quiere decir que 44.553 trabajadores perdieron su empleo en el último año, principalmente producto de la pandemia del coronavirus.

Ahora, según la misma fuente oficial, el sector más golpeado por las medidas adoptadas por los gobiernos nacional y locales, para hacer frente al rápido contagio del virus, fue el de las manufacturas que reportó una pérdida, en el solo trimestre móvil mayo-julio, de 19.036 puestos de trabajo, seguido del comercio que vio sacrificados a 11.746 de sus empelados y del alojamiento que perdió 11.000 empleos.

Pero no se requieren conocer estos datos para saber que la masacre laboral en la ciudad no tiene antecedentes y que la perspectiva de recuperación del empleo es muy oscura. Basta caminar cualquier sector para observar que lo que hace unos pocos meses eran prósperos negocios, vitrinas abiertas, ebullición comercial y ánimo entre los ciudadanos, hoy es puertas cerradas, locales desocupados, ambiente desolado y personas en busca de algún oficio que les permita ganarse lo indispensable para su subsistencia.

Hoy difícilmente cualquier empresa o negocio puede enganchar una nueva persona a su planta de personal. Con mucho esfuerzo están conservado los empleados que tienen y eso que en no pocas ocasiones lo hacen limitado la jornada de trabajo de tal manera que sus costos se vean igualmente reducidos.

No parece, pues, desesperanzador el panorama del empleo en la ciudad. Muchas de las actividades que han sido tradicionalmente motor de nuestra economía, como el turismo, la gastronomía y los espectáculos públicos, hoy están proscritas y su reactivación se asoma demorada, y mientras el regreso a la normalidad sea tan parcial, la reactivación económica y la recuperación del mercado laboral serán una ilusión.

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