25.4 C
Pereira
martes, septiembre 27, 2022

Un país polarizado

Jamás en la historia reciente, el país había estado tan polarizado frente a lo que está sucediendo, como ahora. No hay puntos intermedios, no hay atenuantes de ninguna naturaleza, no hay visiones que le den la razón a ambas posiciones, o se está de un lado o se está del otro, o se respalda a los que piensan de una manera o se defiende los que creen que es de otra forma, no se le otorga el beneficio de la razón a unos y a otros.

Lo preocupante de esto es que la polarización ha obnubilado la razón de las personas, le ha arrebatado la capacidad de análisis a quienes tradicionalmente la han tenido, ha segado la tolerancia y ha acabado con el diálogo y la necesaria discusión de los temas que afectan la vida de los colombianos.

Ha llegado a tal punto la situación que hoy hay familias distanciadas, amistades cortadas, tertulias suspendidas, grupos de trabajo divididos y desprevenidas conversaciones que terminan en agrias y alteradas discusiones, todo por cuenta de la compleja polarización que vive el país y del alindamiento que ha tomado la mayoría de la población.

Frente a las marchas y lo que ellas han desatado, por ejemplo, la mitad de la gente piensa que son justificadas y que es la única manera como el gobierno entiende y oye los reclamos, y la otra mitad cree que se trata de vándalos y terroristas que poco les importa la reforma tributaria y que lo único que buscan es crear el caos y destruir la ciudad.

Igual ocurre con los bloqueos. Una mitad de los colombianos no solo comparte esta posición, sino que la complementa taponando el resto de las vías e impidiendo la libre movilización de los ciudadanos; mientras la otra mitad condena que las clínicas estén sin oxigeno ni medicamentos, que los alimentos se pierdan en los campos y que miles de empresas estén paralizadas por la falta de gasolina.

Y ni se diga frente a hechos como los ocurridos en Cali o como los que ya se empiezan a presentar en la región. Muchos denuncian el uso de la fuerza y de las armas por parte de algunos ciudadanos, y señalan al Gobierno y a la Policía no solo de no intervenir sino de estar detrás de los ataques; mientras otros tantos tildan a los atacantes de delincuentes y dicen que quienes fueron agredidos o amenazados por estos actuaron en legítima defensa y que ante la ausencia del Estado no tenían otra alternativa que actuar conforme al tamaño de la agresión.

¿Por qué ha llegado el país a esta intolerancia y a esta polarización? nadie sabe; pero lo que si está claro es que de esto nada bueno va a quedar, ni esto va a ayudar a solucionar las diferencias que hoy existen y muchos menos los problemas de la población y la desigualdad social. Lo único que puede ayudar a esto es la sensatez y la ponderación de los unos y de los otros, la discusión franca, civilizada y sin violencia, y el respeto por el pensamiento, por los derechos y por la vida de los demás.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

Ayer el turno fue para La Badea

Encuentro de amigos

- Advertisement -