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sábado, julio 2, 2022

Un mecanismo necesario

Es tendencia

Un buen mensaje

Un problema conocido

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Nuestro habitual columnista Luis García le propuso hace unos días al alcalde Carlos Alberto Maya, en una de sus columnas de opinión, utilizar nuevamente el sistema de valorización para adelantar algunas obras que está necesitando urgentemente la ciudad y que por su alto costo es imposible ejecutar, por lo menos con la proyección que aconsejan los expertos, con los recursos ordinarios del Municipio.

Sostiene el columnista que la única manera que tienen ciudades como la nuestra para ejecutar obras importantes es recurriendo a un sistema que ya está probado y que le permite recaudar unos dineros importantes entre los propietarios de los bienes que resulten beneficiados con la ejecución de las obras.

La ciudad tiene unos ingresos limitados y por más que se haga una tarea de cobro y de actualización de sus fuentes, es imposible pensar que solamente con ellos se puede adelantar los proyectos en materia infraestructura vial, de desarrollo físico, de actualización y modernización de vías y de protección al peatón, que está pidiendo a gritos desde hace mucho tiempo.

Los pocos recursos disponibles apenas alcanzan para mantener lo que actualmente tiene la ciudad y algunas pequeñas obras de actualización en sus vías; pero nunca permitirán madurar y ejecutar un proyecto de envergadura que solucione por un buen tiempo algunas de las urgencias que se tienen en materia de movilidad.

La única posibilidad que le queda a la ciudad para adelantar un plan de obras futurista, que corrija los errores que se cometieron en el pasado, que recupere la capacidad y funcionalidad de algunas de las vías existentes, que atienda las necesidades actuales en materia vial y que permita proyectarla hacía una urbe dinámica y en acelerado crecimiento, es valerse de una fuente de financiación como el sistema de valorización.

Todas las grandes ciudades del país han hecho sus más importantes obras viales recurriendo al cobro por valorización. Si no fuera por esta figura, tan estigmatizada en nuestro medio, estas capitales no tendrían las avenidas, los puentes, los cruces elevados, las paralelas, las glorietas y las zonas verdes que hoy tienen y que les ha permitido ir absorbiendo el crecimiento automotor y solucionando los problemas de movilidad.    

El alcalde Juan Pablo Gallo, para dar cumplimiento a una promesa de campaña no solamente no utilizó el sistema de valorización, sino que ordenó la devolución de los dineros ya recaudados durante la administración Vásquez; sin embargo, la única que perdió fue la ciudad que fue privada de poder tener unas obras de verdad y se quedó con unas obritas, como el cruce de La Independencia con 68 o como la glorieta de Corales, que lejos de solucionar los problemas los agravaron.

Mucho le ayudaría al alcalde Maya, para sacar adelante el ambicioso plan de obras viales que le ha presentado a la ciudad, poderse apoyar en el mecanismo de valorización para completar su financiación y, sobre todo, para no tener que reducir el tamaño ni el alcance de las obras por falta de recursos con qué construirlas completamente. 

Para estar informado

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