20 C
Pereira
miércoles, junio 19, 2024

Un mal que avanza

Las cifras de feminicidio dejan en evidencia la urgencia del compromiso de todos los niveles del gobierno para atacar un mal que está avanzado incontroladamente.

No pueden ser más alarmantes las cifras de los feminicidios en el Departamento en el presente año. Según el Observatorio de Feminicidios de Colombia, entre el primero de enero y el 31 de marzo de este año, se han presentado en Risaralda, seis feminicidios, dato que supera todos los casos de esta naturaleza ocurridos durante todo el 2023.

Este registro no tiene en cuenta, por supuesto, las llamadas alertas tempranas, es decir todas aquellas informaciones que reciben las autoridades sobre hechos que pueden considerarse como una amenaza cierta de feminicidio y que, según cifras oficiales, representan más de cinco veces estos casos.

Lo más sorprendente para las autoridades es que en esta conducta no parece haber ningún patrón definido ni en la víctima, ni en el agresor, ni en el lugar de los hechos, ni en la edad de la mujer atacada, ni si el victimario actúa solo o lo hace acompañado, ni en la pertenencia étnico-racial, ni en el tipo de arma utilizada por el agresor.

Tal vez lo único que las autoridades encargadas de investigar estos hechos y de estudiar el comportamiento y el actuar de los victimarios, han logrado definir como una conducta recurrente, es la existencia de un vínculo afectivo entre la víctima y su agresor o sus agresores.

En la mayoría de los casos de feminicidio, de acuerdo con el Observatorio, la mujer víctima de la mortal agresión tenía o tuvo en el pasado reciente una relación sentimental con su victimario y de estos hechos en un alto porcentaje la mujer se había negado persistentemente a aceptar de nuevo al atacante.

Dos circunstancias refuerzan, según los estudiosos del tema, la existencia de una relación sentimental entre el agresor y su víctima y es que en el 60% de los casos el homicidio se cometió en la vivienda de la víctima y en un alto porcentaje hubo sevicia o exceso de violencia contra la mujer.

Lo más grave de todo esto es que, distinto a atender judicialmente los casos de feminicidio y en general de violencia de género, muy poco, por no decir que nada, están haciendo las autoridades para atacar este mal. El tan promocionado Ministerio de la Igualdad, que según se anunció, tenía entre sus más inmediatas funciones, esta misión, ni siquiera ha podido definir su estructura administrativa, mucho menos ha avanzado en abordar este complejo problema.

Las cifras de feminicidio en Risaralda y claro está las del país, dejan en evidencia la urgencia de abordar este creciente fenómeno y la necesidad del compromiso de todos los niveles del gobierno para atacar un mal que de la mano de la falta de denuncia y de la impunidad, está avanzado incontroladamente a los ojos de todos.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

Para estar informado

- Advertisement -
- Publicidad -
- publicidad -