Un incremento aterrador

Cada cuatro días una persona muere en Pereira en un accidente de tránsito. Esto coloca a la ciudad en el nada honroso sexto puesto, compartido con Villavicencio, en la lista de las capitales con más victimas en hechos en los cuales hay involucrado un vehículo de cualquier naturaleza.    

Estos son los aterradores registros que quedan después de conocerse una información según la cual entre el primero de enero de este año y el pasado 30 de junio, 40 personas, 33 hombres y siete mujeres, murieron arrollados por vehículo cualquiera o en fatales accidentes de tránsito.

Lo doloroso es que en el departamento los datos conocidos son peores que los qua arroja Pereira. En el mismo período medido, los fallecidos en Risaralda en accidentes viales, fueron 77 personas, lo que significa que cada dos días un risaraldense muere víctima de un accidente de tránsito.

Ahora, si se comparan los datos de Pereira con los registrados el año anterior, el balance es doblemente aterrador. Mientras en los primeros seis meses de este año las víctimas en las vías la ciudad fueron 40, el año pasado en el mismo período los que perdieron la vida fueron 13, es decir menos de la tercera parte.

Se dirá que no es comparable el 2020 con este año, porque buena parte del período medido  estuvo la ciudad el año pasado bajo aislamiento preventivo obligatorio y solo una parte reducida del parque automotor que circula por sus vías, tenía autorización para movilizarse, y es cierto; sin embargo, de los 180 días casi la mitad estuvieron bajo normalidad completa, lo que presumiría que, si se conservara el mismo comportamiento de los primeros tres meses del año pasado, las víctimas no podrían pasar de un par de docenas.

Aquí lo que se observa es que el mayor crecimiento está en las víctimas de accidentes en los cuales hay una motocicleta involucrada, Estos casos, seguidos de las muertes de peatones, son los que tienen que tener pensando a las autoridades de tránsito de la ciudad, si es que de verdad importa esta descomunal disparada de las víctimas en accidentes de tránsito.

Cada día el problema de las motos se hace más inmanejable en la ciudad. Sus conductores respetan menos no solo las señales y las normas de tránsito, sino los derechos de los peatones y de los demás vehículos. Para ellos los semáforos son un adorno navideño, los pares no existen, el solo bus es su carril habitual, la velocidad es su práctica preferido, las ciclorutas son su espacio predilecto y los andenes y separadores su lugar exclusivo de parqueo; y mientras esto siga ocurriendo las muertes en las calles seguirán subiendo desaforadamente.

Es urgente, para ponerle coto a este desbocado crecimiento de muertos en accidentes de  tránsito, que las autoridades hagan más presencia en las calles y vías de la ciudad, y un control serio y permanente en aquellos sectores donde más se presentan accidentes de tránsito y donde también menos se respetan las normas de viales. Es la única manera como se puede enfrentar estos doloroso registro.

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