Un hecho inaceptable

Si a esto se le añade un ingrediente que le hace un inmenso daño a la sociedad, y es la amenaza para acallar las voces consideradas un estorbo; estamos ante un hecho realmente grave.

Las amenazas de que ha sido objeto la exconcejala Carolina Giraldo Botero por denunciar alguna acción depredadora, al parecer del propietario de una construcción vecina, contra un guadual en el residencial sector Los Alpes, es un hecho, además de inaceptable, que tiene que llamar la atención de las autoridades y convocar la solidaridad de todos los pereiranos de bien, respetuosos de la ley y defensores de la naturaleza.

Entre nosotros hay la pésima costumbre de minimizar las voces de aquellos dirigentes que por alguna razón han sido catalogados como opositores del gobierno, o señalados de cuestionar todo lo que emprende la Administración, no importa si sus cuestionamientos o sus llamados de atención tienen o no fundamentan, o si solo buscan el bien de la ciudad y poner en alerta a sus dirigentes por alguna acción que vaya en contra de sus intereses.

Esto es lo que le está pasando a la doctora Carolina Giraldo. Por pertenecer a un partido político distinto al de gobierno, por haberse presentado por esa agrupación como precandidata a la alcaldía de Pereira y, seguramente, por haber hecho desde el Concejo Municipal una juiciosa y muy seria tarea de seguimiento y vigilancia a las acciones de la Administración y a las decisiones que iban en contra de los intereses de la ciudad, es que ahora se le ha dejado sola en sus denuncias por el posible daño a la vegetación que protege uno de sectores residenciales más importantes de la ciudad.

Lo grave aquí es la presencia de un ingrediente que hizo carrera en la ciudad hace muchos años y le causó un inmenso daño a la sociedad, y es la amenaza y el uso de la fuerza y la violencia para acallar aquellas voces que los interesados consideran un estorbo para sus intereses personales o económicos. Este un hecho realmente inaceptable que la ciudad y que las autoridades municipales no pueden dejar avanzar.

La doctora Giraldo Botero es una pereirana que, independiente de su ideología política o de su militancia en el Partido Verde, ha dado muestras suficientes de ser una persona seria, honesta, estudiosa, juiciosa en sus apreciaciones, irreductible ante cualquier propuesta dudosa y, sobre todo, que pone por encima de cualquier cosa los intereses de la ciudad.

Por esta razón y porque además, las autoridades tienen la obligación de oír todas las voces que se levanten contra cualquier actuación, incluyendo las suyas, que se crea afectan los intereses de la ciudad, es por lo que, primero se deben analizar y mirar con todo cuidado y objetividad las denuncias de la doctora Carolina, y segundo, darle todo la protección para que sus valientes llamados no vayan a ser ahogados por la acción de quienes piensan que con la fuerza se pueden acallar todas las voces.

Por lo demás, desde estas líneas enviamos nuestras expresiones de solidaridad con la doctora Carolina Giraldo y la invitamos a no desmayar en su tarea de centinela insomne de los sagrados intereses de la ciudad y de vocera incorruptible de todos esos ciudadanos que no tiene voz.

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