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jueves, diciembre 1, 2022

Un departamento violento

A pesar de que, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, las muertes violentas en el Departamento rebajaron en los primeros ocho meses de este año, en comparación con las del mismo período del 2021, el número de personas que pierden la vida entre nosotros en estás condiciones sigue siendo aterrador.

De acuerdo con el más reciente informe de la entidad, entre el primero de enero y el 31 de agosto de este año, se presentaron en el Departamento 345 muertes violentas, lo que coloca a Risaralda como la región más violenta del Eje Cafetero, muy por encima de Caldas y el Quindío que registraron 331 y 220 casos de estos, respectivamente.

De las 345 muertes violentas ocurridas en Risaralda durante lo corrido del presente año, 128 correspondieron a homicidios, constituyéndose en la causa más recurrente; 109 fueron en un accidente de tránsito; 64 en accidentes distintos a siniestros viales; y 44 fueron auto eliminaciones.

De otro lado, de los 345 casos de risaraldenses fallecidos violentamente en los primeros ocho meses de este año, 174 sucedieron en Pereira, lo que significa una de cada dos personas muertas; 80 se presentaron en Dosquebradas; 30 en Santa Rosa;  y 16 en La Virginia; el resto, en los otros municipios del Departamento.

Ahora, de todos las muertes violentas ocurridas entre enero y agosto de este año en Risaralda, 21 correspondieron a menores de edad y de ellas seis fueron victimas de un homicidio, seis perdieron la vida de manera accidental, cinco en un siniestro vial y cuatro se suicidaron.

Según las propias autoridades, buena parte de los casos de homicidio, es el producto de la guerra entre las bandas dedicadas al negocio de la distribución y venta de estupefacientes; los accidentes de tránsito son el resultado de la falta de cultura de los conductores y de la anarquía vial que viven las calles y carreteras del Departamento; los accidentes no viales son el resultado del inseguridad que vive la región; y los suicidios son la conjunción de muchos factores que van desde la pérdida de valores de la sociedad, hasta la descomposición de las familias.

Todos, sin embargo, estimulados por la ausencia de las autoridades y por la falta de seguimiento y control a actividades generadoras de hechos de violencia, o de accidentes de tránsito, o de riñas, o de situaciones extremas que llevan a las personas a atentar contra su propia existencia.

De cualquier manera, a pesar de la disminución que se presentó en los primeros ocho meses del año con relación al 2021, un departamento que registra, independientemente de lo que sucede en el país, tres muertes violentas cada dos días, es una región que tiene un alto grado de violencia y que tiene que estar llamada a tomar acciones para reducir sus preocupantes niveles de violencia.

Para estar informado

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