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sábado, agosto 13, 2022

Un buen mensaje

No era fácil imaginar hace algunos días que el electo presidente de la República se pudiera reunir con quien tal vez ha sido su más enconado antagonista, el expresidente Álvaro Uribe. Sin embargo, a instancias del Gran Acuerdo Nacional que está promoviendo el doctor Petro y en el deseo de este de mantener un diálogo permanente con los principales líderes nacionales, fue posible esta inédita reunión.

No se puede olvidar que el máximo dirigente de la Colombia Humana fue el más severo opositor del doctor Uribe cuando este fue presidente de la República y luego en el Senado, ambos protagonizaron encendidos debates en torno a sus posiciones y a las de sus partidos frente a las grandes decisiones nacionales.

Como el país recordará en uno y otro escenario los enfrentamientos no se limitaron a discusiones ideológicas, ni a la defensa de sus convicciones y creencias, sino que degeneraron en mutuas acusaciones y en cruces de fuertes adjetivos sobre su pasado político y sus personales posiciones frente a temas como el conflicto armado, el acuerdo de paz y el desequilibrio social.

Y en la reciente campaña mientras el expresidente recorría el país llamando la atención de los colombianos y previniéndolos sobre los riesgos de la llegada del “castrochavismo” al poder, el presidente electo señalaba al paramilitarismo, que según él encarna Uribe, de quererlo matar para impedirle llegar a la presidencia.

Así las cosas, era utópico pensar que los dos extremos de la confrontación política se pudieran sentar a la misma mesa, sobre todo estando tan recientes la heridas que deja de por si las campañas políticas, a dialogar y que el Uribismo pudiera eventualmente hacer parte del Gran Acuerdo Nacional que propone el presidente electo.

Aunque el Expresidente no dijo que haría parte del Acuerdo y más bien expresó que haría oposición respetuosa, sí manifestó que mantendría su disposición al diálogo y a conversar sobre la agenda legislativa que tiene proyectado desarrollar el doctor Petro para hacer los cambios que propuso durante su campaña, y esto, sin duda, es suficiente mensaje para quienes se imaginaban cómo iría a ser la guerra entre estos dos sectores políticos, ahora intercambiados de posición. Hoy el ambiente político es distinto fruto del encuentro Petro-Uribe. Por supuesto, no se sabe cuales serán los alcances de lo conversado; pero por lo menos la reunión le da un aire a la profunda polarización que vive el país y asoma una luz de esperanza de que cada sector pueda hacer su trabajo dentro del mayor respeto por el otro, por sus opiniones y por sus posiciones idelógicas.

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