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Pereira
sábado, julio 2, 2022

Un atentado contra la libertad

Es tendencia

Un buen mensaje

Un problema conocido

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El domingo pasado nuestro columnista el sacerdote Francisco Arias, en su habitual espacio de opini?n de este peri?dico, se preguntaba de d?nde vino la orden de cancelarle el espacio a la Santa Misa que se transmit?a cada domingo, desde hace más de 20 años, por el Canal Regional de Televisi?n ?Telecaf?? y que fundamentalmente iba dirigida a una poblaci?n mayor que por sus limitaciones físicas no le es posible ir hasta una iglesia cercana a cumplir con el sagrado mandamiento divino, y que es más grande de la que cualquier persona se pueda imaginar.

 

El Padre ?Pacho?, como lo conoce la inmensa mayor?a de los pereiranos y lectores, se preguntaba en su columna si esa fue una decisi?n administrativa del canal tomada por uno de esos funcionarios que valido de su pasajera investidura, cree que todo lo puede hacer, o si por el contrario es una orden de la autoridad de televisi?n que con la falsa pretensi?n de preservar la llamada libertad de cultos, violenta precisamente una de las más sagradas libertades como es la de profesar una determinada religi?n.

 

El art?culo 19 de la Constituci?n Nacional reza as?: ?Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religi?n y a difundirla en forma individual o colectiva?. Nos preguntamos nosotros, si acaso transmitir por televisi?n la Sagrada Eucarist?a no es precisamente hacer uso del derecho constitucional de difundir una creencia y un principio fundamental de la Iglesia de Cristo.

 

Retirando de la programaci?n dominical de Telecaf? la Santa Misa no se preserva la libertad de cultos en la regi?n y mucho menos se garantiza que una u otra persona profese la religi?n de sus convicciones. Por el contrario, se le vulnera, y de qu? manera, el derecho a una poblaci?n, que entre otras cosas es la mayor?a en el pa?s, a difundir p?blicamente sus propias creencias.

 

Qu? bueno que el canal o la Autoridad Nacional de Televisi?n, con el mismo celo con que parece haber actuado en el caso de la Eucarist?a dominical, lo hiciera para vigilar y controlar una serie de charlatanes brujos a quienes se les ha abierto un espacio sin ning?n control y donde transmiten, en horarios que son estrictamente familiares, unos programas que son verdaderos atentados contra los más b?sicos derechos constitucionales de las personas.

 

Nos parece, pues, que lo que ha hecho el Canal Regional es una abierta violaci?n al derecho constitucional de toda persona de profesar y difundir su propia fe, y un ataque contra la libertad religiosa. Ojal?, la autoridad correspondiente revise y corrija cuanto antes esta decisi?n equivocada y se le devuelva a una poblaci?n incontable de personas, la posibilidad de recibir un mensaje cercano a sus creencias y principios religiosos.

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