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jueves, febrero 2, 2023

Un año perdido

Termina el año y el avance en la organización de los XXII Juegos Deportivos Nacionales y VI Paranacionales, en los procesos licitatorios para la construcción de los escenarios que hacen falta o en la recuperación de los existentes y que tienen que ser reconstruidos, es ninguno. Todo está absolutamente igual a cuando fue escogido el Eje Cafetero como sede para el importante evento nacional.

En enero por supuesto, cuando todavía estaba todo el año por delante y había casi 24 meses para avanzar en la programación, para tramitar el apoyo económico del Gobierno Nacional y para adelantar todo el complejo proceso de licitar las obras que se van a hacer, legalizar los contratos e iniciar su construcción, no había mucha urgencia; pero fueron pasando los meses, hubo cambio de Gobierno y el avance fue ninguno. 

No fueron pocas las veces que durante este año vinieron a la Ciudad el Ministro del Deporte de turno y otros funcionarios nacionales, y todas las veces se repitió lo mismo, que los recursos estaban asegurados, que el Gobierno estaba comprometido con los Juegos, que solo faltaba unos trámites legales y que la región haría los mejores juegos nacionales de la historia.

Mientras tanto las preocupaciones empezaron a aparecer. Los procesos no fluyen y en la mayoría de los casos ni siquiera hay certeza de que se vayan a hacer. La ministra Urrutia dijo que los Juegos se van a hacer “porque se tienen que hacer”, pero no ha abierto la boca para decir cuando van a entregar los dineros con que se comprometió el Gobierno y que, según muchos funcionarios, están garantizados.

La semana entrante estaremos en enero, un mes muy corto para muchas cosas empezando por las gestiones ante el Gobierno, y a diez meses de la realización del evento. Además, a partir de junio el país entra en Ley de Garantías para preservar la imparcialidad en las elecciones locales y regionales, y cualquier proceso de contratación con el Estado queda suspendido.

Es decir que quedan solo seis meses para adelantar cualquier proceso de contratación y diez para construir cualquier obra o recuperar los escenarios deportivos que ya existen pero se necesita restaurarlos y ponerlos a tono con las exigencias del mundo de hoy. Y difícilmente se podrá en estos tiempos hacer todo esto y cumplir con el compromiso que ha adquirido esta región con el país.

Cada día, pues, está el Eje Cafetero más lejos de hacer los mejores juegos y más cerca de quedarle mal al país y de paso echar por tierra la buena imagen como región seria y cumplidora de sus compromisos, que ha construido a través de los años y fruto de realizar con lujo de detalles eventos nacionales e internacionales tan importantes y complejos como el que ahora nos está poniendo en aprietos por culpa del Gobierno Nacional.

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