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Pereira
viernes, febrero 3, 2023

Termina el 2022

Termina hoy el año 2022 con un balance agridulce en la gran mayoría de los aspectos. Sin duda la amenaza de recesión mundial, los problemas entre algunas naciones, el desabastecimiento general de materias primas, la incertidumbre política en el país, la acelerada devaluación, las altas tasas de interés, el implacable invierno y la creciente inflación, incidieron de manera significativa para el inestable comportamiento del año.

Aunque factores como la disminución de los contagios de Covid, el regreso a la normalidad en muchas actividades, la recuperación del empleo, el aumento del consumo, han sido decisivos para la reactivación económica; hay otras circunstancias como el cambio de gobierno que han frenado el crecimiento de la economía y que hoy la hacen mirar por los analistas con incertidumbre.

Mientras el año cierra con crecimiento de la economía, bastante aceptable en medio de tantas amenazas, las expectativas para el entrante no son buenas al punto que muchos economistas y conocedores del tema le apuntan a un crecimiento del PIB negativo o muy cercano a cero. 

Mientras tanto, la inflación termina en la tasa más alta del presente siglo, contrario a lo que habían pronosticado las autoridades económicas que a partir del segundo semestre empezaría a ceder; la tasa de cambio está por las nubes, el desempleo apenas empieza a pisar las tasas de un sólo dígito y las exportaciones no se recuperan.

Desde el punto de vista político, el cambio de gobierno generó una incertidumbre jamás sentida en el país. El rosario de propuestas, muchas de ellas contradictorias entre sí, que tocan la institucionalidad del país y por supuesto el bolsillo de los colombianos, han frenado la inversión nacional y espantado la llegada de los capitales externos.

En lo que tiene que ver con el orden público y la seguridad en el campo y las ciudades, la situación del país es igual o peor a la que venía. La presencia de los grupos armados ha aumentado en el territorio nacional y la inseguridad en las calles de las ciudades cada vez es mayor. Voces autorizadas sostienen que esto es el producto de la laxitud de las leyes nacionales, de la llamada justicia restaurativa y del nuevo rol que el actual gobierno le ha asignado a la Policía y a las fuerzas del orden.

Ahora, en lo local el año termina con más expectativas que realizaciones. Un período que debió ser el de las obras y las ejecuciones, no se comportó de acuerdo con lo esperado. Tal vez el intenso invierno, el coletazo de la pandemia y el cambio de gobierno retrasaron los más importantes proyectos de las administraciones locales. Hasta los Juegos Nacionales están hoy en veremos.

De todas maneras, termina un año que no tuvo los mejores aliados ni en lo nacional, ni en lo local, y que a pesar de esto deja un país con cifras de crecimiento positivas, con el empleo en recuperación, con la democracia intacta y con una población dispuesta a iniciar otro período aportando voluntad, trabajo y apoyo a las iniciativas que sean buenas para Colombia. 

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