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Pereira
viernes, agosto 19, 2022

También es una urgencia

Nuestra habitual columnista la exalcaldesa Marta Elena Bedoya en su último escrito de opinión, al mismo tiempo que resalta la belleza y el buen mantenimiento que recibe el parque del “Oso de Anteojos”, llama la atención por el estado de descuido y abandono en que están el resto de los parques de la ciudad y en especial su parque mayor, la Plaza de Bolívar”.

Se duele la columnista de la combinación de suciedad, de malos olores, de las heces de los palomas que han invadido el lugar, de las matas que han retoñado en la escultura de Bolívar, de la pésima iluminación, de la inseguridad y de la indiferencia oficial, que han hecho de la  Plaza un lugar poco atractivo para el encuentro ciudadano y no recomendable para los viajeros y turistas que visitan a Pereira.

Nada más oportuno que el llamado de la exmandataria a poner los ojos sobre los parques y lugares públicos de la ciudad. Estos son los sitios de encuentro de los pereiranos, amén de   las áreas que le dan un aspecto agradable a la urbe y que hacen una ciudad atractiva para sus visitantes y llamativa para quienes está buscando donde ampliar sus actividades empresariales o comerciales; y que en su mayoría están abandonados a su suerte.

Esta semana no más nos referíamos en este mismo espacio al deterioro que están sufriendo los parques de La Circunvalar, una zonas que al final de la administración anterior fueron recuperados, remodelados y entregados con bombos y platillos a los pereiranos, y que hoy son lugar de pastaje de semovientes, de consumo de estupefacientes y de deposito de basuras y sobrantes de los vecinos.

La Plaza de Bolívar está hoy en una condición lamentable. No se necesita ser muy acucioso para observar que su piso es una vergüenza, los adoquines desaparecieron a manos de la horda salvaje que durante las marchas “pacíficas” destruyó la ciudad, las rejas de los sumideros de aguas lluvias ya no existen hace rato, la escultura del Libertador es nido de palomas y hazaña cumplida de vándalos y delincuentes, y los rincones son baño público de orates y drogadictos.

En las mismas condiciones están “El Lago Uribe”, el parque de La Libertad, el parque de Kénedy, el parque frente al Hospital San Jorge y ni qué hablar del Parque Guadalupe Zapata en el barrio Cuba. En este último si que han hecho mella el abandono y la ausencia de la Administración y la indiferencia de los funcionarios encargados de mantener en buen estado los parques y plazas de la ciudad.

Las grandes obras son importantes para la ciudad, el mantenimiento de sus vías es vital para una buena movilidad; pero un mantenimiento adecuado y el buen estado de los parques y lugares públicos, es también una urgencia para la vida de los ciudadanos y la buena presentación de la urbe. Ojalá, así lo entienda la Administración.

Para estar informado

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