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viernes, agosto 12, 2022

Tal vez mejor prohibirlo

Los teléfonos celulares son hoy unos elementos indispensables en la vida de las personas y en muchos casos se han convertido en herramientas muy valiosas de trabajo para muchos oficios y actividades; pero también, no pocas veces, son un distractor peligroso o al menos muy perjudicial para el buen desempeño de las labores de las personas.

No es fácil, por ejemplo, imaginar el trabajo de un conductor de taxi sin la ayuda de un aparato celular, primero que le indique que hay un servicio que están solicitando cerca de donde él se encuentra y segundo, que a través de una de las plataformas como waze lo lleve a la dirección exacta donde debe recoger la persona; sin embargo, este aparato tan útil puede terminar siendo también un riesgo para la persona.

Los celulares son unos elementos tan distractores para el conductor que pueden convertirse en causantes de fatales accidentes de tránsito o de dolores de cabeza para un conductor. De hecho, hoy los vehículos, lo primero que le advierten a la persona cuando enciende el motor y le anuncia que el celular ya está conectado, es que tenga precaución porque este puede distraerlo y ser peligroso para la conducción.

Ahora, hay oficios en los cuales la utilidad del celular es mínima y en cambio su capacidad de distracción es muy grande y perjudicial no solamente para el buen cumplimiento de su tarea, sino para el resto de las personas que se sirven o que requieren de su total atención y de una labor realizada con juicio y responsabilidad.

Decimos esto, porque nada le está haciendo más daño a los guardas de tránsito para el buen desempeño de sus funciones, que el celular. Quien recorra la ciudad podrá constatar que prácticamente todos los guardas de tránsito que hay permanecen pegados de su teléfono chateando o consultando las redes sociales o nadie sabe haciendo qué cosa.

Mientras tanto, en sus narices pasa de todo, las motos cruzan los semáforos en rojo, los vehículos parquean donde más estorban, los buses recogen y bajan pasajeros en la mitad de la vía, los taxis paran en cualquier parte, las ciclo rutas son el parqueadero de todos, las bicicletas circulan por el carril del Megabús y los camiones cargan y descargan en el horario que nos les corresponde.

Las calles pueden estar soportando el peor caos y ni eso les quita los ojos y los dedos de los celulares a los guardas de tránsito. Valdría la pena analizar qué tanto le es útil este aparato en el trabajo de estos funcionarios o si tal vez es mejor prohibir su uso durante la jornada de trabajo o restringirlo para solo tareas absolutamente necesarias para el buen cumplimiento de sus funciones.

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