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Pereira
miércoles, septiembre 28, 2022

Sube el ruido

Dice una información de prensa que los habitantes del sector de La Circunvalar en Pereira no resisten más el ruido que están generando los establecimientos de diversión que hay instalados en esta zona de la ciudad. Sostienen además los afectados, que ya no es solamente los fines de semana, sino que se ha vuelto una molestia de todos los días.

Ni siquiera, según los quejosos, estos días que hubo decretado toque de queda y ley seca después de media noche, para tratar de reducirle velocidad a la nueva propagación del contagio y quitarle presión a la alta ocupación de las UCI, bajó el nivel del ruido en el sector.

Todo, también según los molestos ciudadanos, en medio de la indiferencia de las autoridades que son avisadas, reciben las quejas y nada hacen para ponerle remedio a una situación que evidentemente es contraria a la ley y no solo afecta la tranquilidad de la ciudad, sino que de paso está transgrediendo las normas de bioseguridad y cuidado, tomadas por las autoridades locales y nacionales, para enfrentar el Covid.

Se dirá que La Circunvalar ha dejado de ser un sector residencial y es una zona de establecimientos de comidas, de música, y de diversión; sin embargo hay que tener en cuenta, primero que por allí todavía quedan muchas viviendas y que estas personas tienen el derecho a la tranquilidad y segundo, que hay normas precisas sobre los niveles de música permitidos, la obligación de aislar los negocios de baile y licor del mundo exterior, y la prohibición de poner los equipos de sonido de los vehículos a alto volumen y de consumir bebidas alcohólicas en la calle.

Pereira es una ciudad ruidosa, así lo ha sido por mucho tiempo. Aquí todo el que quiere abre un negocio y pone la música al volumen que le provoca y hasta la hora que se le antoja. Igual pasa con el que instala un almacén, el día de la inauguración pone un par de parlantes en la puerta y contrata un animador que empieza a vociferar desde muy temprano en la mañana hasta tarde rm la noche, sin importarle la gente que trabaja o permanece a el sector.

Y ni se diga el desfile de carretas de frutas y de productos de toda naturaleza que van y vienen por las principales calles del centro de la Ciudad, con un amplificador a todo volumen, además de ensordeciendo a todos los habitantes, interrumpiendo el tráfico y entorpeciendo la movilidad.

El ruido es un elemento fastidioso, perturbador y que quita la necesaria tranquilidad de una ciudad, por eso exige de normas estrictas que lo regulen, pero, sobre todo, de autoridades que lo controlen y que preserven a la población de las molestias y los perjuicios que causa el volumen exagerado de cualquier actividad que genere ruido. Esto es lo que están pidiendo los pereiranos y lo que necesita la Ciudad para una vida normal y tranquila.

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